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martes, 20 de abril de 2010

De Gatomala a Gatopeor











Imaginemos por un momento que a los gatos les guste el tráfico, que el contacto con el runrun de los coches y saberse casi rodeados por ellos en 180 grados de circunferencia les emocione. Imaginemos que les encanten los barracones y las jaulas a la intemperie, que les gusten los espacios reducidos y provisionales y detesten la naturaleza.
Si así fuese les encantarían las "nuevas" instalaciones para gatos de Montjuïc, ubicadas en un recodo absurdo cedido por el Viver de Tres Pins, (al menos no está orientado al norte como en el CAAC, a la izquierda un plano simplificado de la ubicación del actual centro de acogida, donde los gatos están algo menos mal que los perros: tienen unas instalaciones mejorables que podrían ser más oportunas para su mantenimiento pero que puede que agraden a los felinos). Las extrañas instalaciones para "esterilizar gatos"que hay en Montjuïc se nos antojan un festival de intranquilidad para los pocos felinos que podrían albergar ¿O es que piensan poner allí muchos? Porque en su momento se nos quiso vender este lugar como "gatera"(que entraría en funcionamiento "a finales de 2009"), y desde la Comissió de Millores se aseguró que en enero de 2010 los gatos del CAAC serían reubicados allí. Actualmente son unas instalaciones fantasma en estado de semiabandono, ¿aquí se suponía que debían estar los alrededor de 100 gatos que hay en el CAAC?

El codo que no se hinca para poner las cosas suficientes, adecuadas, eficientes y en mentalidad gatuna está representado por el nuevo emplazamiento. En la zona se pueden encontrar hectáreas para cactus idénticos, millones para edificios arquitectónicamente galácticos -¿FORGAS arquitectos de nuevo?- y mientras, los animalillos en retalitos absurdos aprovechando rebabas de presupuestos ¿O en realidad se han gastado mucho, y como en el CAAC tampoco aquí se nota?
A las pruebas nos remitimos: ahí van unas fotos recientes del estado de las instalaciones, y como contraste, enlaces a los medios que recogieron a bombo y platillo la inauguración y las habituales promesas de Imma Mayol. La sensación es que se montó todo este atrezzo deprisa y corriendo para que la 5ª Tinent d'alcalde pudiera realizar otra de sus habituales "mayoladas" (obtener bombo mediático y prometer grandes mejoras que luego nunca llegan porque no hay interés ni intención real de llevarlas a cabo). El lugar es una especie de "Area 51" gatuna, ni está señalizado, ni tiene ningún cartel que lo identifique, ni se aprecia movimiento alguno, las vallas están agujereadas, algunas jaulas ni siquiera tienen techo... ¿y dónde están los gatos?










sábado, 26 de diciembre de 2009

Gateando





Los mininos son los grandes olvidados del CAAC. Aunque por fortuna, desde hace unos meses, pueden ser visitados, y sus descendientes mas vulnerables, acogidos. Están al final de las instalaciones, en una esquina. Cuentan con dos jaulas distintas: una pequeña y otra con vistas a la ladera y una vid. Los preciosos felinos comparativamente no están tan mal como los perros aunque no puede decirse que el CAAC sea el lugar deseable para ellos. Hay una importante superpoblación y son frecuentes los encontronazos. Lo que es más triste es que tienen poco contacto con personas y por tanto, a su famoso individualismo, hay que añadir la falta de contacto social con humanos, potenciales adoptantes.
Se acaba de publicar que en breve irían a perder su emplazamiento y serían trasladados a Montjuïc. Tan sólo sabemos que allá existe un equipo veterinario sufragado por el Ayuntamiento que se encarga de controlar la natalidad de las colonias de gatos que pueblan la montaña. No sabemos de un lugar concreto y adecuado que los acoja.
Igual que los perros son gregarios y emocionalmente dependientes de sus "amigos" humanos o no, los gatos son muy sensibles a los desplazamientos. Si el traslado es necesario, bien realizado y supone una mejoría, compensaría el indeseable estrés que a ellos les supone y los demás agradeceríamos el esfuerzo. Por otro lado el cableado eléctrico cercano, demasiado cercano, no puede incidir positivamente en la salud de nadie que permanezca en continuidad bajo su influencia.
No podemos olvidar mencionar los gatos enfermos que están siendo atendidos de cerca por el equipo veterinario, pero que igual no tienen las instalaciones suficientes.