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martes, 7 de septiembre de 2010

La "voluntad", por favor

Dado que para llevar a cabo las obras en el CAAC de BCN deben trasladarse primero los animales a otros centros, se pide la colaboración del voluntariado los días 9 y 10 de septiembre para "facilitar la entrada de los perros en los vehículos"(?).
Se nos anima a acudir en masa ("se necesitarán más personas voluntarias de lo habitual"): como el responsable del Programa del Voluntariado vive en su mundo de fantasía en el que hay 800 voluntarios apuntados todavía no se ha enterado de que hay pocos voluntarios HABITUALMENTE, no pueden aparecer mágicamente de debajo de una piedra).
Incluso se amplía el horario de asistencia: de 8h a 14h y de 15h a 20h (parece que lo de abrir de 14h a 15h es imposible a pesar de que siempre haya personal a esa hora). ¡Cuánta amabilidad! Es graciosísimo (para partirse, vaya): el voluntariado lleva años pidiendo una ampliación de los horarios de paseo de los animales para poder disponer de más tiempo, y nada de nada. Sin embargo, cuando les conviene y necesitan "mano de obra gratis" que les haga el trabajo sucio, se nos pone una alfombra roja (es un decir).

Tal vez el perfil del buen voluntario que busquen sea ése: burros de carga que no piensen, ni opinen, ni expresen su disconformidad con las cosas que se hacen mal.


miércoles, 4 de agosto de 2010

Es lo que hay...


El pasado domingo el diario EL PAIS publicó un interesante artículo sobre la situación del voluntariado en el CAAC de Barcelona. Habrá quien pueda encontrar el escrito duro y hasta contundente, pero no puede negarse que refleja la situación actual con bastante acierto. Aquellos que acusan a este blog de mentir, falsear la realidad y de solo buscar "hacer daño al CAAC"(?) suponemos que también son perfectamente capaces de acusar a EL PAIS de mentir o de no contrastar los datos. Si alguien es capaz de argumentar que un diario arriesgará su prestigio no investigando y contrastando hasta la saciedad las informaciones antes de publicarlas, pues bueno. Ahí están los datos y ahí está la realidad cotidiana: no hay peor ciego que el que no quiere ver.
Hablando de contrastar datos, resulta curioso como el responsable del programa del voluntariado queda en evidencia varias veces en el artículo, cayendo en la trampa de sus propias mentiras al afirmar por ejemplo que "Los animales salen a diario"(sic) cuando todos sabemos perfectamente que no es así. E incluso llega a contradecir sus propios datos afirmando que ocasionalmente pueden no salir todos "pero eso sólo sucede dos o tres veces al mes"(sic), cuando por poner solo un ejemplo en marzo un mínimo de seis días no salieron . Y se hace referencia a marzo, porque como se recoge en el artículo no se actualizan los datos de voluntarios activos y perros paseados desde ese mes, cuando la situación era relativamente "buena" (entre grandes comillas). Actualmente ni siquiera los fines de semana está garantizado que puedan hacerse los paseos en condiciones, y lo habitual cada día es que queden no menos de 10 jaulas por salir (con suerte). De cuant@s voluntari@s acuden regularmente, mejor no hablamos porque es para echarse a llorar...

Para llorar o para reir también son las declaraciones del responsable del programa cuando afirma sin ruborizarse ni nada que los voluntarios que ahora van al centro "se hacen cargo del problema y en lugar de sacar a pasear a los perros de uno en uno, sacan dos a la vez"(sic). Como no se acerca a la zona de jaulas ni por error, todavía no se ha dado cuenta de que todo el año se sacan perros de dos en dos, si no sería imposible que salieran todos. La diferencia es que ahora hay que sacarlos de cuatro en cuatro.

Esperamos que aquellas personas que tengan intención de hacerse voluntarias no se "asusten" demasiado con lo que se explica en el artículo, y más bien al contrario sirva para que se animen a echar una mano.
Los animales del CAAC necesitan voluntarios que cuiden de ellos, ahora más que nunca.


REPORTAJE / La perrera se queda sin voluntarios

lunes, 12 de abril de 2010

Las cifras bailarinas

Ante las peticiones de mejoras en el estado de las instalaciones municipales de Barcelona (el CAAC es un buen ejemplo de desidia y mala gestión, pero por desgracia no es el único), los responsables (cuando se dignan a contestar) suelen utilizar argumentos variopintos para justificar la que según ellos es impecable gestión. Dentro de su arsenal de excusas suelen echar mano de fechas (por lo general lejanas en el tiempo, como mínimo siempre a 3-4 años vista, que para entonces ¿quién se acordará de lo prometido...?), proyectos venideros (obviamente sin fecha ni presupuesto aprobados), acuerdos y protocolos, comisiones fantasma con nombres larguísimos y rimbombantes, grandes despliegues mediáticos y titulares de prensa serviciales, y sobre todo, cifras y estadísticas. Hay dos maneras de hacer una estadística: documentándose realmente y realizando los cálculos a partir de los datos obtenidos, o bien pensando primero cuál es el resultado más "adecuado" y luego hacer la estadística, maquillando aquí y allá los datos que hagan falta (como se suele decir, existen la verdad, la mentira y las estadísticas).
Las cifras son más elásticas y menos exactas de lo que podría parecer en un principio. Veamos un pequeño ejemplo. Cada cierto tiempo se ven pasar a grupos de personas que asisten a las charlas informativas para voluntarios/as, y cualquiera puede preguntarse ¿toda esta gente se ha hecho voluntaria realmente?
¿Cómo es posible entonces que siempre se vean por el CAAC las mismas caras desde hace tantísimos meses (o años)?¿Por qué será que los días que hace frio, mal tiempo, amenaza lluvia, es festivo o hay 4 gatos partiéndose el espinazo para que salgan el mayor número posible de animales a pasear, son siempre prácticamente las mismas personas las que estampan su firma en la hoja de control? Las cifras oficiales, en su tozudez, intentan hacernos creer en otra realidad alternativa. Veamos:

Según los datos oficiales, en el CAAC habían en diciembre de 2009 nada menos que 727 (!) personas voluntarias, de las cuales se consideraban "activas" (alguien debería explicarnos qué utilidad tiene una persona realizando un voluntariado "inactivo") a 392. Cifra extrañamente abultada, y bastante poco creíble. Pero ¿cuál es la sorpresa al comprobar las cifras oficiales a comienzos de 2010?:

Pues sí, 758 personas voluntarias, de las cuales 156 "activas".¿Cómo se pasa de 392 a 156 con esa rapidez? ¿Hay un agujero negro en el CAAC que se ha tragado a 236 voluntari@s en un mes? ¿Será un "error informático" de Excel? ¿O será que las cifras son eso, cifras nada más, y la realidad no se mide en números?
Aún así, 156 nos sigue pareciendo una cifra excesivamente optimista. De hecho, en fechas recientes se nos informa de que 56 personas han recibido las correas que se están "repartiendo" a todo aquél que sube al CAAC a pasear perros habitualmente (aunque haya costado más de la cuenta que finalmente se le entregasen las correas a alguna persona veterana por la que el Tècnic del Voluntariat parece sentir poca simpatía personal). Pues nos parece una cifra algo más ajustada a los números reales (está claro que de 758 , 392, ó 156 a 56 hay una "pequeña gran" diferencia), aún sin ser del todo exacta: también parece ser que se les han entregado correas a personas que se acababan de apuntar, y no han vuelto ni han sacado a pasear ningún perro. Los "quesitos", las gráficas y los porcentajes pueden quedar muy bonitos en un informe, pero no sacan a pasear perros ni socializan gatos. Falsear la realidad no la va a hacer diferente.



sábado, 3 de abril de 2010

Perdiendo posibilidades


Nos cuenta un compañero lo siguiente: "Esta mañana, 1 de abril de 2010, ha subido una chica con su padre a la perrera. Con una sonrisa y buen ánimo me ha preguntado si podía subir para ver los perros y que aprovecharía para hacerse voluntaria. Le he comentado que el responsable de voluntariado no estaba (como de costumbre) pero que si quería subir para ver los animales tenía que preguntar en la oficina de administración. He subido ha dejar el perro que acababa de pasear y al bajar todavía estaban esperando. Llevaban un buen rato y quien tenía que atenderles estaba al teléfono. Cuando he vuelto de pasear otro par de perros, he visto al padre y a la hija que bajaban la rampa. Con la mejor de las intenciones, agradecido por su interés, les he preguntado:" ¿Qué? ¿Ya los habéis visto? Y ella me contesta: Sí, pero me ha afectado mucho -con lágrimas en los ojos-. Le comento que se tranquilice porque al principio es duro pero que cuando lleve un tiempo ya se acostumbrará y ella me contesta. Sí, pero he visto perros temblando, sucios, ladrando y me ha dado mucha pena... Le afirmo con la cabeza. Tras un breve silencio. Le comento que si ha preguntado por la posibilidad de hacerse voluntarios y me ha dicho que sí, pero como no estaba el responsable tenían que venir otro día. Al final, como la he visto muy afectada no le hecho más preguntas y me he despedido con un... "¡Espero veros por aquí, eh!" Me parece que será una de tantas personas más, que vienen ilusionados y que se van sin ser informados, y encima traumatizados".
Cuando aún no está garantizado que todos los perros salgan cada día, cuando las párvulas estadísticas demuestran que un tanto por ciento muy reducido de personas hacen la mayor parte de la tarea de paseo, cuando el caos en el registro de salidas y la falta de respeto de las normas se incrementan...
Cuando más falta hace el buen trabajo, no hay ni trabajo.

lunes, 18 de enero de 2010

Desequilibrio y ruina: mucho deber, poco haber


La persona voluntaria tiene los siguientes deberes:

a) Notificar y mantener informado el Centro de su disponibilidad de asistencia y colaboración, así como de los posibles cambios que surjan en este sentido
.
Es decir, nosotros tenemos que informar al CAAC a un coordinador de voluntarios (que no existe) los días y horas que podemos subir al centro como si tuviéramos también un horario laboral para poder efectuar el voluntariado. Hecho bien irónico puesto que cuando no hay suficientes trabajadores o cortan el agua y deciden no abrir el CAAC a los voluntarios, no nos avisan para evitarnos el desplazamiento. Y el Técnico del Voluntariado parece tener una jornada laboral "variable", ya que se hace difícil saber qué días o qué horas concretas va a ser posible encontrarle en el CAAC.

b) Colaborar con el cumplimiento de los compromisos adquiridos por la ASPB y por el CAAC, respetando sus fines y su normativa.
Este punto es difícil de comentar porque no sabemos demasiado bien qué quiere decir, ¿alguna idea?
c) Atender y seguir las instrucciones e indicaciones del responsable del CAAC, de sus trabajadores y del coordinador de voluntarios.
Al responsable del CAAC no lo conocemos y el coordinador de voluntarios no existe...
d) Respetar que las decisiones acerca de los animales corresponden únicamente a los profesionales del Centro.
e) No utilizar las dependencias del edificio principal (a excepción del espacio autorizado destinado a los voluntarios) ni, por razones de salvaguarda de la salud animal y humana, acceder a la zona de box de cuarentena y o/aislamiento, si no es con autorización expresa del responsable del Centro.
f) No manipular documentación del CAAC, y mantener estricta confidencialidad pública sobre los asuntos y la información de los que puedan tener conocimiento y que afecten a personas o animales del Centro.
Aquí hace falta hacer un pequeño inciso y es que han omitido varias palabras, y tal y como está escrito vulnera el derecho de la libertad de expresión. Si leemos la Carta del Voluntariado de Catalunya, el punto 5º, aquí el tema de la confidencialidad, por el que en relación al Centro en el que se hace el voluntariado, sí que se respetan los derechos del voluntario a expresarse: Carta del Voluntariado de Catalunya quinto: Mantener la confidencialidad, sin perjuicio de los derechos de la persona, de las informaciones recibidas y conocidas en el desarrollo de su actividad, tanto respecto de los beneficiarios como de la entidad.
g) No hablar en nombre del CAAC sin autorización expresa de sus responsables, y utilizar debidamente la acreditación y distintivos de la ASPB.
Nosotros no somos trabajadores del CAAC sino voluntarios por lo tanto no nos toca a nosotros habla en nombre del CAAC.
h) No tomar iniciativas que no hayan sido programadas o autorizadas expresamente.
¿Programadas? Para eso haría falta cierta planificación y organización en las tareas de los voluntarios ¿Hemos dicho ya que NO hay coordinador de voluntarios? Las decisiones de qué animales salen o no salen, en qué orden o de qué manera se deciden sobre la marcha por parte de los voluntarios que tienen que "buscarse la vida" como buenamente pueden.
i) Ir identificada como persona voluntaria del CAAC durante la prestación de su colaboración, especialmente durante los paseos de los animales fuera del recinto del Centro.
Este tema sigue siendo complicado hasta qué los voluntarios no tengamos una tarjeta identificativa que no se rompa ni caiga con el movimiento...
j) Tener cuidado de los animales durante su paseo, utilizar para hacerlo la correa y si se debe el bozal, hacerlo con respeto al resto de peatones del Parque de Collserola, y recoger los excrementos que el animal pueda generar, de acuerdo con las indicaciones contenidas a la Guía del voluntariado del CAAC.
k) Firmar, cada vez que actúen como voluntarios del CAAC, a la hoja de asistencia. l) Participar en las actividades de formación que organice específicamente la ASPB para el desarrollo de sus funciones de colaboración, así como en las que, con carácter periódico, sean necesarias para mantener la calidad de los servicios.
Si estas actividades de formación fueran fuera del horario en qué podemos hacer el voluntariado, podríamos participar más cuantitativa y más cualitativamente. Para la gran parte de voluntarios es prioritario que todos los perros del centro salgan de sus jaulas al menos 20 minutos al día. La participación a estos cursos implica que unos cuántos perros se queden sin salir durante 48 horas por carencia de tiempo.
m) Respetar los recursos materiales que el CAAC y la ASPB pongan a su disposición. Respetamos los recursos materiales, sólo agradeceríamos tener material suficiente para hacer nuestra labor, y no tener que suplirlo nosotros por tal de poder pasear los perros.

Contrato, sin trato (papel que se lleva el viento) I


Vamos a ver las cláusulas del contrato de Voluntariado del CAAC, una por una. Cláusulas que todos firmamos para poder ser voluntarios y que, cuando las leemos de buenas a primeras al llegar al CAAC, nos inspiran confianza y seriedad.
Nos hacen ver todo este mundo de los animales abandonados un tanto de color de rosa. Empezamos por los derechos de los voluntarios:

(Nota:Texto traducido del català, por deferencia a los buenos amigos que nos siguen desde fuera de Catalunya).


"1.- La persona voluntaria tiene los siguientes derechos:
a) Tener el reconocimiento público de su tarea.

Los voluntarios somos tratados como una pandilla de chalados animalistas que piden y exigen cosas absurdas, por lo tanto no se nos escucha cuando pedimos que no se moje a los perros con las mangueras de agua fría a presión, o que se les ponga los tejados a las casetas para que no pasen tanto frío... cuando lo que queremos es que no las pasen tan “P----“.
b) Ser tratada con respeto a su propia ideología y creencias.
Nada que comentar al respeto.
c) Disponer de un espacio propio para el voluntariado en el Centro, como facilitación de su estancia mientras no esté realizando su tarea de apoyo.
No tenemos ningún espacio propio, ni nada que se asemeje. No tenemos lugar para cambiarnos de ropa y hemos de ir tirando de striptease en cualquier rincón, no tenemos ni un lavabo para limpiarnos sino que utilizamos el lavamanos de los trabajadores y no tenemos un sitio donde dejar nuestras cosas. Ni rastro de toallas. De hecho, incluso, cuando llegamos nos hemos de esperar delante de la entrada del CAAC hasta que la abran, haga frío, llueva o nieve.
d) Tener un distintivo, facilitado por el CAAC, que la identifique como persona voluntaria del Centro.
Nos poníamos un distintivo, que iba enganchado con una especie de pinza a la ropa y muchas veces lo perdíamos. Ya no quedan. Esto se puede convertir en una "tragedia" más grande que el hecho de que un animal muera o se ponga enfermo.
e) Disponer del material necesario para llevar a término sus tareas, y para realizarlas en adecuadas condiciones de seguridad e higiene.
Es reconocida la carencia de material en el CAAC y el que hay no está en unas condiciones adecuadas, por ello los voluntarios nos vemos obligados muy a menudo a comprar, con nuestro dinero, collares, correas, bozales y otros complementos para poder llevar a cabo nuestras tareas de voluntariado.
Tener un seguro de responsabilidad civil y daños propios derivados directamente del ejercicio de la actividad voluntaria, así como de los daños y perjuicios a terceros que puedan causar las personas voluntarias como consecuencia de la realización de sus actuaciones de voluntariado, seguro que les proporcionará la ASPB durante el tiempo que realicen las funciones de voluntariado en el Centro.
El seguro no sabemos si existe o si es un mito, de todos modos si preguntamos al respecto no nos darán el menor asomo de información, por lo tanto no hace falta perder el tiempo...
f) Ser reembolsada por los gastos que acredite haber realizado para el desarrollo de su tarea. Por lo que sabemos se van pagando estos gastos, tipo la licencia para pasear “perros potencialmente peligrosos”, pero poco a poco. Y lo de los gastos de desplazamiento muy excepcionalmente.
g) Recibir la Guía para el Voluntariado del CAAC, documento que le será entregado al inicio de su colaboración con el Centro, y que comprende la información sobre los derechos y deberes de los voluntarios, las tareas a realizar, el horario en que se pueden efectuar, las normas de funcionamiento del Centro, y otros aspectos relacionados con el desarrollo de su colaboración.
La mayoría de voluntarios no han recibido ninguna guía, ni normativa y la información es tan básica e imprecisa que no es aplicable en la práctica. En la web de la ASPB hay la famosa guía pero está completamente obsoleta.
h) Recibir la información, orientación y formación adecuada sobre los animales de compañía, así como recibir las indicaciones precisas sobre las tareas de colaboración a realizar. Esta formación irá a cargo al personal del CAAC adecuado en cada caso, y del coordinador de voluntarios, en función de la materia.
Dado que no existe la figura de coordinador de voluntarios desde hace unos cuantos meses, este punto queda invalidado, así como la información, la orientación y la formación adecuada sobre los animales de compañía que en la actualidad corre a cargo de los compañeros voluntarios más veteranos. Sí que es cierto que de vez en cuando se imparten cursos en el CAAC para los voluntarios (alguno bastante interesante, justo es decirlo), pero con tanta mala fortuna que se hacen durante las horas en que se nos permite de pasear a los perros. Por lo tanto, si se nos fuerza a escoger si sacar unos 20 minutitos de las jaulas a nuestros “perruchis” o dejarlos sin salir durante 48 horas por poder asistir al curso, escogemos los “¡perruchis”!
i) Recibir información sobre las novedades que afecten el CAAC.
¿¿¿ Información??? ¡En el CAAC, todo es confidencialidad, es “un bunker” de la información! Los voluntarios no reciben ninguna información oficial, la desinformación es la norma.
j) Ser escuchada por los responsables del Centro, a través del coordinador de voluntarios o por escrito mediante el modelo normalizado de quejas y sugerencias.
Todas las propuestas de los voluntarios que han sido presentadas en varias ocasiones a la ASPB o a la dirección del Centro mediante el Técnico o directamente han sido sistemática y completamente ignoradas. Y repetimos: NO hay coordinador de voluntarios.
k) Recibir una certificación que acredite su participación como persona voluntaria al CAAC. ¿Qué certificación?
l) Cesar libremente en su condición de persona voluntaria del CAAC.
¡Este derecho sí que se respeta, al menos
!


sábado, 7 de noviembre de 2009

Voluntarios Necesarios

Hace tiempo que comentamos que faltan voluntarios, la verdad es que de lunes a viernes la afluencia, por motivos lógicos, es bastante escasa. Algunos de los veteranos empiezan a notar el cansancio y sufren alguna que otra lesión muscular o de otra índole debido al sobreesfuerzo. Ser voluntario del CAAC no es un trabajo fácil. Se precisa fuerza física y mental. Sacar perros a pasear durante 4 horas consecutivas, 1 o 2 perros cada vez durante 20 min. aproximadamente, es duro, pero al mismo tiempo nos llena de gran satisfacción, les podemos liberar durante un ratito de esa cárcel en la que viven las otras 23 horas 40 minutos del día. El perro, normalmente excesivamente nervioso por su forzada reclusión, es así capaz de hacer sus necesidades, de oler todo lo que encuentra en su camino, de socializarse con otros perros y de recibir unos cuantos mimos y atenciones. Sin embargo, nuestra gran frustración es no poder completar nuestra tarea, cuando repetidamente quedan jaulas por salir.

No somos suficientes y a pesar de darnos más prisa e intentar hacer el máximo, no conseguimos pasear a todos los animales cada día. Es una realidad, y necesitamos ayuda. Necesitamos que se recluten nuevos voluntarios. A nuestro pesar, parece que este reclutamiento va más lento de lo deseado, por eso desde este blog, queremos invitar a todos aquellos lectores animalistas que se unan a nuestro pequeño colectivo.

Somos conscientes de que tanto los visitantes como los nuevos voluntarios quedan conmovidos e impactados al ver el estado en el que viven los animales en la perrera, nosotros también cada vez que subimos al centro. Las precarias instalaciones, el fuerte olor y los aullidos de los perros anhelosos por salir no dejan indiferente a nadie. Es ya bastante penoso que esto sea así, para que además los animales no puedan gozar de unos minutos propios, como siempre son los grandes perjudicados de esta patética situación.
Hemos también recibido comentarios de voluntarios potenciales que están a la espera de tener noticias del CAAC para empezar a ejercer como tales. Desde aquí les animamos a que nos escriban para informarnos de si se ha producido algún progreso. Igualmente esperamos que todos aquellos que intenten hacerse voluntarios nos comuniquen sus impresiones. Esperamos poder contar con su ayuda pronto.
Llamadnos románticos empedernidos si queréis, pero soñamos en conseguir que todos los perros de la perrera, sin excepción, sean paseados una vez por la mañana y otra por la tarde diariamente.
3R

sábado, 17 de octubre de 2009

Circo Dominguero


Serían aproximadamente las 12 AM del domingo, enfrascados todos en nuestras tareas de voluntariado y el CAAC se convirtió en un circo dominguero. Familias por doquier, con niños y cámaras de vídeo. Parece ser que eran nuevos voluntarios e iban grabando todo lo que tenían alrededor como si estuvieran haciendo una visita al zoo.
Evidentemente no pagaron entrada, pero sí colapsaban el acceso a las escaleras, los pasillos y la puerta de entrada como si de un gran espectáculo se tratara.
Me intrigó, ¿qué estarían filmando? ¿Invitarán un domingo por la tarde a sus amigos para ver el vídeo del día que hicieron voluntariado en la perrera de Barcelona mientras comen palomitas? Cada vez que entro en el CAAC el corazón se me rompe en mil pedazos, no es una excursión, no es como ir al circo, ni es una visita de placer. El hedor me impregna de arriba abajo, los perros me llenan de cacas y pipi y sufro muchísimo por miedo a que no salgan todos. Les veo mojados, temblando, muertos de miedo y frío, llenos de “mierda” y lo único en lo que no pienso es en filmarles porque para mí no es una experiencia memorable, sino exasperante. Sus ojos me imploran, me suplican que les saque de ahí…. ¿O es que los demás no lo ven?
Sacaron a “pasear” algún perro de poco tamaño, lo bajaron a la zona de los coches y ahí lo admiraban con un “que macu!”.
¿Y los niños? ¿Qué hacen los niños en un sitio donde la porquería se acumula sin parar, donde las bacterias, virus, infecciones y el olor a muerte andan como “Pedro por su casa”? Pues simplemente siguen a los padres que un 13 de octubre por la mañana les dicen: “venga hijo, coge la chaqueta que nos vamos al circo dominguero”.
Por 3R.

jueves, 15 de octubre de 2009

Sobre voluntarios y otras hierbas

Es tan desastrosa la situación en todos los ámbitos en el CAAC que a la hora de plantear mejoras concretas uno no sabe bien por dónde empezar (en breve publicaremos las oportunas propuestas planteadas por un buen grupo de voluntarios). Aunque son interminables los aspectos a mejorar, no es menos cierto que con un mínimo de buena voluntad y organización se podrían realizar pequeñas mejoras que harían más llevadera la situación actual, especialmente en lo que respecta a los voluntarios. La "Guia del voluntariat del Centre d'Acollida d'Animals de Companyia" , entre otras cosas nos dice claramente:
"Les persones voluntàries són una part molt important del CAAC. Hi ha moltes tasques de suport que fan que la vida dels animals al Centre sigui molt més confortable. El personal cuidador del CAAC t’explicarà com pots portar a terme aquestes tasques i quin material necessites, i tant ells com el coordinador de voluntaris t’assessoraran i ajudaran davant qualsevol dubte o problema que se’t plantegi."
La realidad por desgracia es bien diferente. Los voluntarios parecen ser recibidos más como una amenaza potencial o una molestia que como lo que son (o deberían ser) realmente: una herramienta valiosísima para el buen funcionamiento del CAAC. Ya el proceso de hacerse voluntario parece pensado para desanimar a las personas: tras insistir telefónicamente, cuando el potencial voluntario consigue comunicar es informado de que deje su nombre y teléfono y se le llamará para concretar el momento en que podrá subir y formalizar el papeleo con el "coordinador de voluntarios" (figura que NO existe actualmente, cosa que no parecen saber ni los propios trabajadores del CAAC). Esa llamada suele no producirse nunca, así que la mejor opción parece ser subir al centro y confiar en que en ese momento haya la persona responsable para formalizar los papeles. Se confía en la buena disposición de los voluntarios, pero se obvia un punto crucial: el simple hecho de firmar un papel no te capacita para pasear unos perros en situación de stress. No existe (o si lo hay no se hace público) un protocolo de actuación para los voluntarios, que deben improvisar su "formación" preguntando a otros voluntarios que por lo general no disponen de tiempo para explicar como funcionan las cosas. Al voluntario recién llegado se le "echa a los perros" (literalmente) sin haber recibido una mínima formación que le permita acercarse a una jaula a sacar un perro (o varios a la vez) con unas mínimas garantías de seguridad y confort tanto para el animal como el humano. Cómo actuar si un perro se muestra agresivo o llega a enfrentarse a otro animal. Qué hacer si un perro se escapa. Qué perros puede sacar y cuáles no. Qué es un GPP.... Las mínimas condiciones higiénicas que deben ser observadas tras el contacto con algunos animales: lavarse y desinfectarse las manos tras el contacto con un animal susceptible de padecer algún tipo de enfermedad contagiosa por contacto (sarna, por ejemplo), para evitar entre otras cosas un posible contagio al siguiente animal. Vestimenta adecuada (intentar evitar colores agresivos y amenazantes como ir vestido de negro, optar por colores más neutros y naturales como tierras, verdes, marrones,... calzado resistente y antideslizante, ya que el suelo es resbaladizo por obra y gracia de los manguerazos indiscriminados). Qué jaulas hay, dónde están, como acceder a ellas, qué hacer si no hay material de paseo en condiciones (o directamente no hay), qué correa es adecuada para cada animal, cómo colocarle la correa sin causar daño, qué hacer si el perro se niega a volver a entrar. Conservar un estado de ánimo sereno y tranquilo, evitar gritos, discusiones o actitudes nerviosas (que pueden surgir debido a la sensación de desamparo y sobrecarga que sufren los voluntarios).
Al mismo tiempo, y siendo totalmente justos, (desde este blog estamos dispuestos a sugerir siempre mejoras/críticas constructivas sea quien sea el destinatario) los propios voluntarios deberían tener mayor capacidad de autocrítica y ser conscientes de sus limitaciones y errores (nadie es perfecto). Sabemos de los perros lo que podemos y nos cuesta salirnos de algunos mitos sobre lo que conviene o no los canes. Les conviene que dejemos atrás nuestros malos rollos, los enfados y sobretodo las malas maneras ya que su uso no propicia cambios y sí convierte el paseo de los perrillos en otra experiencia desagradable más , a sumar al abandono, el chorretón, la suciedad, la tristeza y la hostilidad de otros perros que no saben cómo expresar su frustración si no es con agresividad. Pretender la uniformidad de criterios es imposible, recordar la necesidad de conseguir un solo objetivo es fundamental: el bienestar de los animales.
Es necesario romper este funcionamiento paradójico que hace que algunos piensen que cuanto peor mejor, es decir, hay quien quiere que las cosas vayan mal para desacreditar aún más a los voluntarios. Que las cosas vayan mal para dejar a la dirección en evidencia. Que las cosas vayan mal para demostrar que todo es desastroso y hay mucho que hacer y somos todos muy útiles. Pero no, hay que comprender que el futuro de trabajadores y voluntarios va ligado a los perros. Cuanto mejor estén los perros mejor estaremos todos, y si un día los perros están de maravilla y sólo hay unos pocos en situación de desamparo nos pondremos "a otra cosa, mariposa" y nos sentiremos felices de haber dado un vuelco a la situación. Cuanto mejor estén las mascotas, mejor, y otra cosa es mezquindad.

viernes, 2 de octubre de 2009

Las cifras mordidas por la realidad

Las cifras pueden ser engañosas en manos de quien estén. Las estadísticas pueden ser usadas perversamente como el arte de manipular la realidad. La opulencia de alguien con 6.000 euros de sueldo frente a otro que carece totalmente de salario puede representarse como dos unidades de cobro de 3.000 euros cada uno. En el CAAC hace falta voluntarios aunque las cifras infladas, sin duda, puedan justificar a los que las muestran un trabajo que no realizan o lo realizan mal.
Si un perro no sale un día, o varios, esa es una realidad que sólo conocen los perros (que de momento no hablan... de modo que les podamos entender) o algunos de los voluntarios que acuden a diario y a dedicación plena a la perrera abarrotada. No sólo la lluvia o el poco atractivo de la instalaciones y del técnico del programa de voluntarios, la inaccesibilidad horaria y de transporte no colaboran a garantizar un mínimo paseo a los casi 180 canes recluidos en el lugar.
No todos los voluntarios pueden o quieren dedicarse por completo a los animales y hacen visitas puntuales y breves que se contabilizan en la misma categoría que otras personas mucho más entregadas. Los voluntarios que conocen las instalaciones y a sus habitantes caninos no pueden evitar establecer lazos de afecto hacia los segundos, y muchas veces embargadas por la pena de la larga condena que estos sufren se extenúan y emocionan viendo que por cortos que sean los paseos que les dan no llegan a sacar a todos los perros.
Es posible que un día (sin alteraciones meteorológicas mediante) queden decenas de animales sin salir que ven sus 23'30 horas mínimas diarias prolongadas otro tanto como mínimo. Es decir unas 47 horas continuas en un espacio reducido, muchas horas sucio, húmedo y sin compañía ni calor humano.
Un problema especialmente sangrante de insuficiencia de voluntarios es el que sufren los GPP. Los perros potencialmente peligrosos, aquellos que requieren de un paseador con licencia, seguro y elementos preventivos de contención, no tienen más que a un minúsculo grupo de voluntarios acreditados. Los admirables hombres y mujeres que poseen la licencia y la capacidad de pasear GPP están desbordados y extenuados. Ellos merecerían una compensación económica (por escasa que fuese) que garantice su disponibilidad y el aumento de personas disponibles.
En el escrupuloso seguimiento de la vieja ley de la oferta y la demanda, debe ofrecerse algo a los que pasean GPP (superan las dos docenas de ejemplares estables en el CAAC) para poder cubrir la demanda de atención mínima necesaria. Muchos no querrían ninguna cantidad como durante muchos años no han reclamado el reembolso de la cantidad abonada para la obtención de la licencia. De hecho ninguno ha obtenido un euro, para recuperar el gasto que le supone dar éste servicio a la comunidad, con lo que se vulnera el acuerdo de colaboración firmado por voluntarios y miembros de l'ASPB.
Los días laborables, y los festivos muy soleados o lluviosos, faltan voluntarios para los GPP y para los demás, y eso parece que tampoco importa. El programa del voluntariado es un fracaso algo público y notorio para cualquiera que mire tras la cortina de humo desplegada por el técnico.

sábado, 19 de septiembre de 2009

La situación de los voluntarios

La participación de voluntarios es uno de los pilares fundamentales para el funcionamiento del centro es la colaboración de voluntarios. Así lo ha reconocido entre otros la Sra. Mayol (REF:MO7111/6185) aunque como única medida haya adoptado la contratación de un profesional absolutamente inadecuado para el puesto. Los voluntarios procuran los únicos momentos de asueto y desahogo que tienen los perros. Eso siempre que no llueva, o que abarquen a todos los residentes en la estrecha franja. Los voluntarios detectan las anomalías en la micción, en las deposiciones, en la temperatura o/y el comportamiento. Los signos y síntomas de enfermedad no pueden ser valorados diariamente y en su totalidad por los profesionales aun así los voluntarios parecen un incordio que debe soportarse con resignación, no con un intercambio positivo en pro de un objetivo común.
Los voluntarios, como los animales, tampoco reciben un buen trato. Testigos incómodos de las graves irregularidades deben desviar la mirada y callar para poder seguir aportando su heroico granito de arena en la atención a los animales. Las sugerencias son obviamente desoídas y no se descarta las sanciones e incluso la expulsión en caso reiterar la divergencia. Otra cosa es cuando las situaciones de tensión y la frustración ante el desastre llevan a la descalificación personal y la falta de respeto algo que desde éstas líneas condenamos sin fisuras.
Como cualquiera puede comprobar ser voluntario en el CAAC es administrativamente muy fácil pero en todo lo demás es muy, muy difícil:
- Inaccesibilidad Horaria: El horario tan restringido (de 10-14 y de 15-18 días laborables. Festivos sólo por la mañana)


- Menos del tercio de la jornada en días corrientes y menos de un sexto en festivos, impide que los pocos voluntarios existentes puedan sacar diariamente a todos los perros. Queda descartado que puedan gozar de dos salidas diarias repartidas convenientemente.
- La interrupción del mediodía contribuye a frustrar la consecución de completar el paseo. Sólo aquellas personas que tienen las mañanas libres pueden ofrecer sus servicios, quedando vetados la mayoría de los trabajadores.
- El horario desajustado a las opciones de trasporte, a la conveniencia de los animales y la disponibilidad de los voluntarios es un buen ejemplo de la falta de adaptación al epígrafe de Acogida.

(En las últimas semanas se está llevando a cabo un proceso de reorganización de los voluntarios que prestansus servicios de forma regular ya los que se está ofreciendo un seguro.Además, se están buscando emplazamientos para las nuevas instalaciones que permitirían aligerar las de Collserola ...y se ha solicitado a TMB la instalación de una parada de bus junto alCAAC–difícilmente accesible por otro medio que no sea el coche– para facilitar los desplazamientos a los voluntarios que acuden allí para pasear a los animales. La Vanguardia 15/septiembre/2004): han pasado 5 años y sigue sin existir el servicio.

- Inaccesibilidad física: Imposibilidad de acceso mediante transporte público. Los dos únicos autobuses son a todas luces insuficientes, uno por que es caro, inconstante y estacional (condicionado a la apertura de un parque de atracciones cercano) el T-2. No funciona de lunes a miércoles, ni en invierno, ni llega al CAAC antes de las 10.45. El A6 funciona sólo los días laborables pero llega bien 40 minutos antes de la apertura del CAAC (No hay lugar donde esperar ni es un enclave seguro) o 1.20 min. Antes del cierre al medio día. La carretera desde la Ronda de Dalt carece de arcén y el atajo presenta una pendiente y una irregularidad en el firme que lo hacen impracticable.
- Falta de coordinación e instalaciones de acogida al voluntario
- La falta de medios de acceso, de espacio de espera y descanso en el exterior del Centro, culmina con la ausencia absoluta de un lugar para el voluntario en el interior del CAAC. Sin taquillas, sin vestuario, sin duchas, sólo puede disfrutarse de una fuente de agua fresca y un baño usables exclusivamente en la horas de apertura, ni antes ni después aunque hayan profesionales en el interior del centro. No existe ni una marquesina donde cobijarse en los periodos de espera a los que la falta de vehículo privado puede relegar.
Muchos de los compromisos adquiridos en el nuevo documento de ingreso al voluntariado son incumplidos, ni se le proporciona un espacio para dejar las cosas mientras desarrolla su labor, ni se le reembolsa lo gastado para el desarrollo de la tarea, ni se solucionan las demandas realizadas. No es cierto que se facilite el dossier referido en el documento de ingreso como voluntario. No es cierto que se proporcione formación de forma sistemática ni básica, ni media, ni específica. Hay constancia de una actividad formativa que demostró una ausencia total de respeto por la inteligencia de los escasos asistentes al hacer una descripción anatómica del animal equivalente a un alumno de 3º de primaria. Las actividades formativas con cierto interés son sugeridas, no sufragadas. Los gastos de un eventual seminario sobrepasan con mucho la disponibilidad económica razonable y más en caso de tratarse de voluntarios y por tanto sin salario.( http://www.singletrack.es/ Barcelona.10-11octubre)
El conocimiento y práctica de un protocolo de actuación idóneo para la recogida y entrega de los perros, la evitación de enfrentamientos, la identificación de señales de un ataque potencial y el desarrollo de una relación de confianza con los animales es tan fundamental como inexistente en la realidad. La posibilidad de recibir asesoramiento y realizar consultas a un etólogo debería estar entre los derechos del voluntario.
Tenemos el placer de conocer voluntarios magníficos que son un ejemplo de integridad, valentía, sensibilidad y fuerza. Personas que permiten reconciliarse con el ser humano inmediatamente después de descubrir lo mal que nos estamos portando con los perros abandonados de Barcelona.

Un ejemplo de que las peteiciones simepre se realizan en favor de los animales:
Amores perros Ante todo, gracias en nombre de todos los voluntarios del CAAC por el precioso artículo publicado en días pasados titulado “Amores perros”, de Domingo Marchena.
Soy una de las voluntarias que aparecieron en el mencionado artículo y prácticamente a diario acudo al centro para intentar dignificar, un poquitín, la perra vida que les ha tocado vivir a los personajillos que allí nos esperan.
Quisiera desde aquí apurar al límite mis posiblidades e intentar sensibilizar a cualquier persona o familia con intención de compartir su vida con una mascota para que visite las austeras instalacionesdel CAAC, en la carretera de la Arrabassada, donde se aloja esta pequeña familia que os recibirácon sus mejores muestras de cariñoy algún que otro lametazo.
Siento especial predilección por el huésped más veterano del centro,un mestizo, grande, muy, muy dócil, tranquilo, al que bautizamoscomo Colacao, abandonado en la Barceloneta. No se rinde en su sueño de que algún día vuelva a tener un hogar donde él pueda ofrecer su más preciada cualidad: su bondad, a cambio, tan sólo, del calor diario que puede ofrecer la mano humana.
Los voluntarios siempre estamos dispuestos a conseguir la elección más idónea para cada adoptante.MERCEDES FERNÁNDEZ Carretero.Barcelona ( La Vanguardia 26/01/07)