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lunes, 1 de marzo de 2010

Manual para el cambio

Quejarse es fácil en plan rincón, bronca o capillita, además es inútil. Quejarse de manera útil es más complicado si no se tiene la constancia para seguir los trámites pertinentes. Vivir en democracia nos garantiza unos derechos de los que raramente hacemos uso por falta de información, facilidades, disciplina y tradición. Por que no nos quejamos bien estamos sufriendo cada día abusos los humanos y los animales. Un verdadero compromiso con la situación nos debe llevar a seguir concienzudamente todos los pasos. Ahora es tiempo de hacer las cosas bien:
Primero hay que elevar quejas a los responsables directos de los actos y los equipamientos. Si no existen estos responsables, se busca a los superiores. Si estos muestran un claro desprecio por las aportaciones de los ciudadanos hay que subir aún más arriba. El contacto con las alturas obviamente es difícil (muchos viven de obstruir el paso) y hay que usar las instancias para elevar las quejas y peticiones. Una instancia es una herramienta de la que quien la cumplimenta recibe una copia, un número de registro y un sello que demuestra que él la ha elevado. Sin la copia de una instancia, la puerta de la administración se mantiene blindada. Tiene su lógica. A nadie le gustan las quejas y si puede se hace el sordo. Sin copias de instancias , sin respuestas o sin pruebas de que no ha habido respuesta en el plazo estipulado, la rueda gira y gira y el ciudadano persiste inútilmente en su mosqueo.
Por lo tanto:
Aquellas personas que duden de la buena gestión de un centro público o se sientan injustamente maltratados por funcionarios y otros empleados pagados desde las arcas públicas tienen diversos foros donde expresar su malestar y buscar amparo. En el caso que los negligentes o abusadores dependan del gobiernos municipal hay que acudir a:
La Síndica de Greuges de Barcelona. Ésta puede intervenir por solicitud de los ciudadanos y las ciudadanas o de los colectivos que manifiesten quejas o problemas con la Administración municipal o con un servicio en qué el Ayuntamiento tenga participación.
Síndica de Greuges de Barcelona: Ronda de Sant Pau 45Barcelona, 08015Tel. 93 413 29 00Fax: 93 413 29 10Correu electrònic: sindicadegreuges@bcn.cat
Horari d'atenció Matins: de dilluns a divendres, de 9.30 a 13.30 h/Tardes:de dilluns a dijous, de 16.00 a 18.00 hi hores concertades
El Síndic de Greuges:http://www.sindic.cat
Telèfon: 900 124 124 /Adreça:
Passeig de Lluís Companys 7, 08003 Barcelona
igual que el Defensor del Pueblo http://www.defensordelpueblo.es/
Zurbano 42 Tel: (+34) 91 432 79 00 registro@defensordelpueblo.es

Son instituciones que tienen por misión supervisar el comportamiento de las administraciones públicas, en defensa de los derechos de las personas y de la buena administración; precisamente esta buena administración es la que nos dice que, con carácter previo a nuestra intervención, debemos dar a las administraciones la posibilidad de resolver el problema por ellas mismas. Resumido: que no me vengas con historias si no lo has hablado primero con quien se lo monta mal.
Dado que, en nuestro caso la administración competente de las posibles irregularidades que habéis detectado no atiende a razones. Es bueno saber que una vez expresada una queja mediante instancia registrada y sellada (en los puntos municipales de registro de cada barrio), en base a la Ley 30/1992 de las administraciones públicas y el procedimiento administrativo común, a todos los efectos las administraciones públicas tienen un plazo máximo de tres meses para responder . Por eso es por lo que, si transcurrido este plazo de tres meses seguís sin obtener respuesta por parte de las administraciones públicas a las cuales os habéis dirigido o bien, si recibís una respuesta que consideráis insuficiente, os podéis dirigir nuevamente a los defensores solicitando su intervención.
Resumido: Sin pruebas de que ya os habeis quejado y de que pasan de vosotros u os toman el pelo nosotros ni los tocamos.
Mas adelante facilitaremos la información sobre otros derechos constitucionales que nos acogen frente a la desidia y la prepotencia.
Parafraseando a OBAMA: yes WE CAN!!!! (en nuestro caso CAN y GATO)

miércoles, 25 de noviembre de 2009

REFLEXIONEMOS UN MOMENTO


Es muy triste el hecho de que no salgan todos los perros de sus cárceles ni durante un minuto en 48 horas. Es muy triste que algunos gasten sus fuerzas lamentándose por estar en un cochambroso patio como única alternativa a la jaula. Es lógico que los voluntarios cojamos más cariño a un perro que a otro, que el paseo con unos perros sea más placentero que con otros, que unos perros sean menos problemáticos que otros, pero eso no es sinónimo de justicia. No es justo que estos animales, por ser más activos o menos, por ser más viejos o menos bonitos, por ser más apáticos y menos expresivos no sean paseados a diario como los demás.
El lunes a las 14 hrs quedaban 11 jaulas por salir y unos 8 GPPs que solamente estuvieron un rato en el patio. A las 18 hrs quedaban 9, de las 11 jaulas y los 8 mismos GPPS.
Esta es una situación que se repite de lunes a jueves, no importa el empeño, las fuerzas y las ganas que les pongan los voluntarios que acuden por la mañana. ¡6, 8, 10 o 12 voluntarios no son suficientes! Poco sabemos de los voluntarios que acuden por la tarde, pero las cifras no engañan. No todos los perros pasean cada día.
Los voluntarios que suben al CAAC por la mañana regresan a casa tristes y frustrados sabiendo que prácticamente esos canes que han quedado por salir, quedarán pendientes de pasear para el día siguiente. Pero mucho peor lo pasan ellos, los pobres animales, encerrados tantas horas en esos minúsculos, destartalados y húmedos habitáculos. Deben preguntarse porque a pesar de ladrar tanto para llamar la atención no han sido los escogidos para gozar de unos minutos de libertad.
La tarea de un voluntario, como siempre hemos mantenido en este blog, no es fácil. Es muy dura, física y mentalmente. Entendemos por tanto, el porque sólo unos cuantos de los nuevos voluntarios persisten con sus buenas y altruistas intenciones.
Entrar en el CAAC la primera vez es impactante, desgraciadamente lo sigue siendo las mil veces siguientes. Uno nunca se acostumbra a ese fuerte olor, a esos ladridos suplicantes, a esa tensión, a ese estrés que sufren los animales que viven en el centro día tras día. Muchos se van, muchos llegan, otros se quedan para siempre. Sólo de nosotros depende que su vida sea un poco menos desgraciada, en nuestras manos está darles un poquito de alegría, y esta dependencia es una responsabilidad muy grande, lo sabemos. Por eso pedimos a los nuevos voluntarios, con estas líneas y ante la falta persistente de más manos, un poco de paciencia para poder aprender a disfrutar de la experiencia. Es muy grande la satisfacción que se recibe dando unos pocos minutos de atención a estos animales. Ellos están encerrados contra su voluntad por decisiones mal tomadas, impulsivas y egoístas. Nosotros les podemos dar unos momentos de paz, merece la pena.
Por 3R
(La perra de la foto fue adoptada en el CAAC. Durante mucho tiempo no sabíamos de donde le venía la aversión a las mangueras y al agua. Desgraciadamente cualquiera que sepa como se limpian las jaulas con los animales dentro podrá comprenderlo).
Todos hemos de plantearnos por qué, en un cálculo aproximado, menos del 10% de los voluntarios superan la segunda o tercera visita. ¿Por qué siempre están los mismos voluntarios aún a riesgo de su salud? y ¿ por qué los nuevos se desinflan a pesar del entusiasmo que los llevó a salvar la distancia y las imposiciones técnicas? ¿Por qué una de las mejores formas de ser veterano del CAAC (salvo excepciones) sea acudir poco o casi nada?

viernes, 20 de noviembre de 2009

Prioridades: paseo y formación por este orden


Parece que se está cumpliendo el compromiso de formación para el paseo de perros.¡Aleluya! Se dan las clases por la tarde y los fines de semana. A algunos les entusiasman, a otros no tanto, pero bien. A alguno le parecen obviables. Otros no pueden opinar por que simplemente no se van a poder ir si la faena no está hecha. No hay clases matinales los días laborables, ni fuera del horario del CAAC. Los horarios de los contratados parecen sagrados.
Suponemos los pocos voluntarios de las mañanas seguramente (no lo sabemos del todo cierto) no asistirían. Los voluntarios que acuden por las mañanas una vez por semana o cinco (da igual) acostumbran a saber que la gran cantidad de perros y la poca cantidad de brazos no garantizan el paseo diario de los canes. Fuera de hora tampoco es fácil acudir a clase después de horas paseando perros ansiosos o tristes. Algunos voluntarios, por varios motivos acuden en distintos turnos. Los hay muy valiosos que acuden entre las tres horas en las que está abierto por la tarde. Lo que hace valioso a un voluntario no es el horario, es el trato y la sensibilidad por todos los perros.
El tiempo cambiante, la incertidumbre y otros factores imprimen, en algunos voluntarios, la necesidad de hacer el máximo de paseos y dejar atrás otras cosas más o menos interesantes. Si hay algo que merece la pena hacer en el CAAC por encima de todo es pasear a los perros, preferidos o no, que no han salido. Darles un rato de asueto debe ser la prioridad de todo altruista aunque sea por el camino transitado por vehículos y sin libertad. No se trata de hacer números pero la calidad debe llegar a todos.
Nunca se discriminaría a alguien por limitar los paseos en función de su salud o de su disponibilidad laboral. Lo que despierta cierta indignación es que se blanda la espada del compromiso animalista y se desprecie la necesidad del paseo y se le niegue a un can recluido (o peor, a unos cuantos) un escuálido ratillo para orinar, olisquear y sentir que vale la pena aguantar hasta ser adoptado o morir.
Formación y paseo, las dos cosas, primero paseo y luego formación. Por que las clases podrían hacerse a otras horas y en otros momentos y no a costa de la precaria salida de algunos, que si no los sacan, no salen. Todos tenemos cosas que aprender pero sobretodo que los animales son lo primero. Un filósofo del CAAC dice que a pasear perros se aprende paseando. Cuanta razón tiene. Añadiríamos que las clases no podrán suplir nunca la falta de delicadeza y sentido común que algunos voluntarios exhiben. Nada de lo dicho se contrapone al sentimiento de que nos congratulamos con las clases realizadas por un profesional de la educación canina, siempre que hayan salido todos los perros.