¿Qué le parecerá la Navidad a los perrillos que llevan desde el domingo sin salir o los que han salido y se mojaron más de lo que les moja el manguerazo?Informamos sobre la situación real y cotidiana del CAAC de Barcelona (la que no aparece en periódicos o comunicados oficiales).Creado en honor a "Jordi el bueno"... y también al Husky de la 17,la "petenera" de la 25,"Arthur", "Ron", "Jacko", "Jonny", "Pluto", "Rocky", "Oliver", "Milk", "La Gordi", "Zeus", "Microbi", "Triky", "Coco",el Shar-pei sarnosillo,"Sauce","Trufeta", "Rocky"(2011), "Lupita","Coco"GPP,"El blanquito"... y tantos otros que no tuvieron la suerte que merecían :'(
sábado, 26 de diciembre de 2009
Luces en la oscuridad
¿Qué le parecerá la Navidad a los perrillos que llevan desde el domingo sin salir o los que han salido y se mojaron más de lo que les moja el manguerazo?miércoles, 23 de diciembre de 2009
Acciones y reacciones
Hasta ahora solo tenemos constancia de dos cosas: una profunda indiferencia por parte de los responsables y el uso reiterativo de cortinas de humo como respuesta a las quejas que se están llevando a cabo desde de hace 5 años. Podríamos hablar presuntamente también de cinismo, gestión irregular o como mínimo torpe y descerebrada. Algunos personajes se comportan con una patética soberbia y otros con un cobarde silencio o un murmullo de fastidio entre dientes, claro está que no faltan las amenazas más o menos veladas.
Las decisiones sobre las actuaciones en el CAAC se toman a la desesperada por parte de personas sin cualificar que cobrarían por hacer de administrativos y no por gestionar. Hay una absoluta falta de dignidad moral en los que se escudan en la impotencia o la negación de la realidad para justificar, no sólo el malestar de los animales, sino la injustificable asignación del dinero de los contribuyentes. La falta de trasparencia nos impide dar cifras, pero extraoficialmente sabemos que se están dilapidando fortunas en cosas que muy escasamente revierten en el bienestar animal. Solo la presión ciudadana conseguirá el milagro de una reformas urgentes e imprescindibles.
También los políticos deben variar su nula capacidad de escucha ya que sólo hablan de presupuestos y rebotan la responsabilidad aduciendo una falta de cohesión entre los solicitantes. Exigen la iliniación para que a ellos las tareas les sean más fáciles. La consulta a un experto en necesidades animales sería mucho mejor que cientos de voluntarios aunados, así que mejor lo ponen difícl a costa de desviar el tema. La divergencia debe ser algo natural en la existencia humana que no está domesticada por el sueldo a fin de mes. Todos los voluntarios del CAAC pasados, presentes y futuros están de acuerdo con que los manguerazos son inadmisibles.
No hay mejor manera de colaborar que acudiendo con energía y buena disposición como voluntario. Salvando los escollos de la falta de rigurosidad en el reclutamiento, acompañamiento, formación y fidelización de los mismos.
Adoptando responsablemente alguno de sus perros y gatos. Recomendando la adopción frente a la compra y también difundiendo la página y/o las iniciativas responsables de bienestar animal. Implicándose escribiendo a los reponsables (Hereu, Montilla, Mayol, Agencia de salud Pública Presidencia Isabel Ribas, gerencia Conrad Cases, Julia Durán) y manifestando la opinión reclamando una perrera digna ya y la realización efectiva de la nueva. Incorporándose a las peticiones de Trias (CIU) de Despertem Barcelona http://www.despertembarcelona.cat/digueslateva/story.php?title=barcelona-mereix-una-gossera-digna-i-uns-gestors-capacos)
Acudiendo a los responsables de cada partido que en el gobierno o en la oposición son los que ejercen democráticamente ( o no) como responsables de los derechos y deseos ciudadanos. Denuncia con respeto en los lugares oportunos, haz de tu voz un sonido cotidiano para los políticos y gestores.
Ármate de valor y constancia por que los perros lo merecen y ya llevamos más de un lustro de retraso.
alcaldia@bcn.cat, jhereu@bcn.cat, imayol@bcn.cat, rgoma@bcn.cat, sia.dmah@gencat.cat,
http://www.aspb.es/quisom/contacte.aspx
martes, 22 de diciembre de 2009
Cuento de Navidad en la perrera
Escrito por: Estrella Cardona Gamio el 21 Dic 2009.
Andersen escribió un cuento titulado El abeto que describe magistralmente las dos caras de la Navidad, la alegría de los preparativos con el entronizamiento del abeto en su mayor día de gloria, cuando después de arrancarlo del bosque se le traslada con todos los honores a un hogar confortable y cálido en donde es recibido con grandes demostraciones de afecto, los niños bailando a su alrededor, los adornos le engalanan, y los regalos que completan la escena, las canciones, la felicidad en suma. La otra cara no es tan risueña; termina la Navidad y el abeto es desposeído de sus oropeles y arrojado fríamente a la leñera en donde sólo le espera un destino no precisamente halagüeño. Lo más patético es que el abeto tiene sentimientos y se pregunta sin comprender por qué después de tanto cariño todos le han olvidado, a él le quedan unos recuerdos muy bonitos que finalmente arderán en la chimenea la siguiente Navidad frente a un nuevo e ignorante abeto.
Este es el cuento de Andersen, que, cambiando el personaje, se repite cada año en muchos hogares con la adquisición de un perrito que se regala a los niños de la casa. El animalito es el rey durante unos meses, mientras crece hasta perder toda su gracia de cachorro, para entonces ya ha llegado el verano y con el verano vienen otra clase de diversiones y el gracioso perro empieza a ser un estorbo porque no lo aceptan en los hoteles y en los apartamentos playeros puede molestar con sus ladridos, ¿algún familiar está dispuesto a acogerlo?, pues no, dado que ellos también marchan de vacaciones. ¿Qué hacer con el problema entonces? Una guardería perruna es demasiado cara, y por otra parte el animal ya se ha convertido en un engorro porque hay que sacarlo a pasear, hay que llevarlo al veterinario para las vacunas anuales, si es hembra hay que castrarla por si acaso, en un despiste, nos llena la casa de perritos. Vaya, mogollón de trabajo y no están los tiempos para perder horas y dinero recibiendo a cambio cuatro carantoñas perrunas. La solución se impone, una solución “razonada”: como el chucho es un incordio se le abandona, después de todo es un perro, y los animales, ya se sabe, se apañan enseguida, alguien lo recogerá. Y efectivamente, lo recogen y acaban en la perrera municipal, en este caso la simbólica leñera del cuento.
Pero el que ahora estoy escribiendo no es un cuento, es una triste realidad a la que nadie pone fin.
No compréis perros en Navidad, no los regaléis, id a las perreras de vuestras comunidades y adoptad uno que, si pudiera hablar, os contaría su triste historia de cachorro que fue juguete favorito durante unos meses para convertirse luego en un engorro y acabar en el infierno de una perrera, adoptadlos y sed consecuentes y responsables con ellos, porque si todos necesitamos amor, ellos también lo requieren.
Y para concluir citaré el fragmento de una comunicación que me ha llegado:
"Ahí pueden vivir los animales, apelotonados (especialmente en verano), sin calefacción, con mucho frío y mojados por los manguerazos de los cuidadores cuando limpian las jaulas. Pero afortunadamente la comida no les falta, y los veterinarios son buenos, aunque no dispongan de un equipo como Dios manda para hacer su trabajo. Nos quejamos, obviamente, porque Barcelona tiene destinado un presupuesto muy alto para la perrera, pero en qué se usa ese dinero es un misterio.
Reclamamos calefacción para nuestros pequeñines, unas escaleras para subir a la zona de las jaulas que no estén ni oxidadas ni sean peligrosas, mantas para calentarles por la noche, que no se les riegue con la manguera, que tengamos correas y collares para poder pasearles, que tengamos shampoo para poder lavarles, que se les cubra el techo de las jaulas para que no se mojen cuando llueva, y unas cuantas cosas más. con la única intención de que puedan tener una vida digna y menos deprimente y dura en espera de una segunda oportunidad que algunas veces nunca llega."
Pero lo que acabamos de leer desafortunadamente no es un caso aislado, hay muchos gatos y muchos perros que serán sacrificados si nadie los salva. Estamos en tiempo de Navidad, ¿no os gustaría escribir vuestro particular cuento navideño con final feliz?
No es difícil, basta con querer.
CUENTO DE NAVIDAD EN LA PERRERA
Copyright 2009 Estrella Cardona Gamio
Andersen escribió un cuento titulado El abeto que describe magistralmente las dos caras de la Navidad, la alegría de los preparativos con el entronizamiento del abeto en su mayor día de gloria, cuando después de arrancarlo del bosque se le traslada con todos los honores a un hogar confortable y cálido en donde es recibido con grandes demostraciones de afecto, los niños bailando a su alrededor, los adornos le engalanan, y los regalos que completan la escena, las canciones, la felicidad en suma. La otra cara no es tan risueña; termina la Navidad y el abeto es desposeído de sus oropeles y arrojado fríamente a la leñera en donde sólo le espera un destino no precisamente halagüeño. Lo más patético es que el abeto tiene sentimientos y se pregunta sin comprender por qué después de tanto cariño todos le han olvidado, a él le quedan unos recuerdos muy bonitos que finalmente arderán en la chimenea la siguiente Navidad frente a un nuevo e ignorante abeto.
Este es el cuento de Andersen, que, cambiando el personaje, se repite cada año en muchos hogares con la adquisición de un perrito que se regala a los niños de la casa. El animalito es el rey durante unos meses, mientras crece hasta perder toda su gracia de cachorro, para entonces ya ha llegado el verano y con el verano vienen otra clase de diversiones y el gracioso perro empieza a ser un estorbo porque no lo aceptan en los hoteles y en los apartamentos playeros puede molestar con sus ladridos, ¿algún familiar está dispuesto a acogerlo?, pues no, dado que ellos también marchan de vacaciones. ¿Qué hacer con el problema entonces? Una guardería perruna es demasiado cara, y por otra parte el animal ya se ha convertido en un engorro porque hay que sacarlo a pasear, hay que llevarlo al veterinario para las vacunas anuales, si es hembra hay que castrarla por si acaso, en un despiste, nos llena la casa de perritos. Vaya, mogollón de trabajo y no están los tiempos para perder horas y dinero recibiendo a cambio cuatro carantoñas perrunas. La solución se impone, una solución “razonada”: como el chucho es un incordio se le abandona, después de todo es un perro, y los animales, ya se sabe, se apañan enseguida, alguien lo recogerá. Y efectivamente, lo recogen y acaban en la perrera municipal, en este caso la simbólica leñera del cuento.
Pero el que ahora estoy escribiendo no es un cuento, es una triste realidad a la que nadie pone fin.
No compréis perros en Navidad, no los regaléis, id a las perreras de vuestras comunidades y adoptad uno que, si pudiera hablar, os contaría su triste historia de cachorro que fue juguete favorito durante unos meses para convertirse luego en un engorro y acabar en el infierno de una perrera, adoptadlos y sed consecuentes y responsables con ellos, porque si todos necesitamos amor, ellos también lo requieren.
Y para concluir citaré el fragmento de una comunicación que me ha llegado:
"Ahí pueden vivir los animales, apelotonados (especialmente en verano), sin calefacción, con mucho frío y mojados por los manguerazos de los cuidadores cuando limpian las jaulas. Pero afortunadamente la comida no les falta, y los veterinarios son buenos, aunque no dispongan de un equipo como Dios manda para hacer su trabajo. Nos quejamos, obviamente, porque Barcelona tiene destinado un presupuesto muy alto para la perrera, pero en qué se usa ese dinero es un misterio.
Reclamamos calefacción para nuestros pequeñines, unas escaleras para subir a la zona de las jaulas que no estén ni oxidadas ni sean peligrosas, mantas para calentarles por la noche, que no se les riegue con la manguera, que tengamos correas y collares para poder pasearles, que tengamos shampoo para poder lavarles, que se les cubra el techo de las jaulas para que no se mojen cuando llueva, y unas cuantas cosas más. con la única intención de que puedan tener una vida digna y menos deprimente y dura en espera de una segunda oportunidad que algunas veces nunca llega."
Pero lo que acabamos de leer desafortunadamente no es un caso aislado, hay muchos gatos y muchos perros que serán sacrificados si nadie los salva. Estamos en tiempo de Navidad, ¿no os gustaría escribir vuestro particular cuento navideño con final feliz?
No es difícil, basta con querer.
CUENTO DE NAVIDAD EN LA PERRERA
Copyright 2009 Estrella Cardona Gamio
10.000 Gracias
Este blog es una iniciativa modesta, pequeña. Lo realizamos sacando tiempo de donde no hay, robando horas al sueño o comiendo con una mano en el ratón y otra en el tenedor. Tal vez no es perfecto (ni pretende serlo), pero está hecho desde el corazón. En apenas tres meses más de 10.000 visitas indican que no somos los únicos que creemos que los animales merecen algo mejor que lo que les ofrecen las instituciones públicas (en este caso hablamos del CAAC, pero hay tantos y tantos ejemplos...).
Esperamos que algo de ese interés se contagie a los políticos y a todos los funcionarios, torpes e inoperantes, que deberían poner solución a esta triste realidad (entre otras cosas, si no tienen sensibilidad ni ganas, por lo menos que lo hagan porque es su obligacion y entre otras cosas ESTÁN COBRANDO POR ELLO, con un sueldo que sale de nuestros bolsillos).
A los que nos han mostrado su apoyo y simpatía, ¡¡GRACIAS!! por hacernos ver que no estamos tan locos (o por lo menos compartimos una misma "locura").Esperamos que algo de ese interés se contagie a los políticos y a todos los funcionarios, torpes e inoperantes, que deberían poner solución a esta triste realidad (entre otras cosas, si no tienen sensibilidad ni ganas, por lo menos que lo hagan porque es su obligacion y entre otras cosas ESTÁN COBRANDO POR ELLO, con un sueldo que sale de nuestros bolsillos).
A los que nos critican, difaman o intentan taparnos la boca, igualmente ¡¡GRACIAS!!., nos dais más fuerza, esos ataques demuestran que vamos por buen camino.
Gracias, gracias, gracias...
Y sobre todo, gracias a "ELLOS". Los auténticos protagonistas de todo (desgraciadamente por un triste motivo): los animales de compañía encerrados en el CAAC.
Por vuestra bondad, inteligencia, sabiduría, nobleza, belleza (interior y exterior), porque sois un ejemplo de fortaleza y dignidad ante el infortunio.
Porque siempre sabéis ser agradecidos. Porque siempre devolvéis el cariño multiplicado por 1000.
Porque no conocéis el sentido de palabras como mezquindad, envidia, mentira, ambición, egocentrismo, falsedad, mediocridad...
Gracias, maestros. Va por vosotros.
sábado, 19 de diciembre de 2009
No hablemos de mascotas, hablemos de euros
Son cientos los desmanes de gestión, técnicos y de administración que no justifican el millón largo de Euros que el País publicó como presupuesto anual del CAAC. No se entiende que tanto de tan poco y eso a todo ciudadano debería preocuparle.
viernes, 18 de diciembre de 2009
Penas a inocentes

A pesar de que los delincuentes son otros el castigo se los llevan las mascotas. Al CAAC llegan algunos animales en unas condiciones penosas que consiguen que parcialmente nos alegramos de que arriben a las deficientes instalaciones. La deplorable situación de algunos perros, gatos, y otros seres vivos potencialmente considerados como animales de compañía, nos hacen avergonzarnos de la pertenencia al género humano. Cuesta mucho imaginar qué pasa por la mente de personas que negligen el cuidado de las mascotas hasta el punto de abandonarlas en su ancianidad, en la enfermedad o simplemente desatendiendo sus mínimas necesidades. Sucias, con uñas larguísimas, con dificultad en la deambulación, con un miedo paralizante o con una impactante expresión de sumisión y pena, no todas llegan a sobrevivir o a recuperarse. No es cuestión de neuronas o falta de empatía, es cuestión de no haber perdido la capacidad de horrorizarse.
A veces pasa tiempo desde que llega al CAAC el animal y es cuidadosamente reconocido por un profesional cualificado. A veces son los voluntarios los que descubren en una esquina un ovillo de pelo donde el registro para los voluntarios sitúa una jaula vacía. Un ser anónimo (que no dejará de serlo oficialmente hasta que alguien lo adopte) que no entiende absolutamente nada. Un pequeño ser al que se le niegan los derechos que son inherentes a una existencia con sentimientos. Unos sentimientos que no han sido adecuadamente despertados en los humanos ni en las instituciones.
Con suerte, y si las ganas de vivir les acompañan. los tratamientos veterinarios, los acercamientos cuidadosos y los paseos casi diarios con compañeros peludos (o no) pueden obrar el milagro. Comerá si tiene dientes, soportará manguerazos si el de turno está de mala leche, se secará cada día si la humedad ambiental lo permite, tiritará de frío como único modo de calentarse, se acercará a su desafortunado compañero buscando un mínimo consuelo. Si el miedo no lo atenaza, ni la diarrea lo debilita soportará el paseillo entre las fieras hasta la puerta de la libertad. La micro libertad de la correa llevada por el voluntario apresurado o el novato de turno.

Pasará muchas horas preguntando por su delito sin comprender que no tiene derecho ni a un abogado ni tiene idea de la duración de la condena.
miércoles, 16 de diciembre de 2009
¿ESTO ES CALEFACCIÓN?
martes, 15 de diciembre de 2009
Los culpables del frio no están en el cielo

El frío, el viento y la lluvia, todo eso combinado va bien para las ventas de abrigos y satisface a los amantes de los comentarios atmosféricos. Los juegos de mesa y las tiendas de calefactores gozan de su particular Agosto en las cercanías de la Navidad. Muchos barceloneses suspiran mirando a Collserola ansiosos por descubrir unos copos de nieve que conviertan un martes en un domingo con blancos juegos infantiles. Los muñecos níveos compiten en nuestra imaginación con las bolas de agua congelada. La nieve como excusa para volverse como niños...
En el CAAC mojados y congelados, sin opciones y con miedo esperan los perros y gatos para ser rescatados. La calefacción en el CAAC son 16 estufas de pie que calentarán un pequeño círculo del cielo y con suerte desharán las placas de hielo del suelo. No calientan a los animales por que son insuficientes, por que resulta caro y no creemos que las enciendan por la noche, por que se apagan solas con el viento, por que están lejos de ellos ( la goma que une la bombona con la estufa resulta un atrayente peligro para los canes). Los niños son alegres y son irresponsables. Hay unos adultos irresponsables que nos ponen tristes porque no atienden como deben a las mascotas que de ellos dependen.
En el CAAC mojados y congelados, sin opciones y con miedo esperan los perros y gatos para ser rescatados. La calefacción en el CAAC son 16 estufas de pie que calentarán un pequeño círculo del cielo y con suerte desharán las placas de hielo del suelo. No calientan a los animales por que son insuficientes, por que resulta caro y no creemos que las enciendan por la noche, por que se apagan solas con el viento, por que están lejos de ellos ( la goma que une la bombona con la estufa resulta un atrayente peligro para los canes). Los niños son alegres y son irresponsables. Hay unos adultos irresponsables que nos ponen tristes porque no atienden como deben a las mascotas que de ellos dependen.
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Fuera de la Ley,
Las precarias instalaciones
El buen juicio de la coherencia
Invitamos a todos a sumergirse en la hermosa y ejemplar capacidad de reflexión y empatía que pedimos para los Reyes Magos a través de la lectura del siguiente libro:
"En el libro de mi padre y mío, Juicio a los Humanos, los animales llevan a juicio al ser humano por crímenes contra el reino animal. Evidentemente, la fiscal (la sinuosa y venenosa Cobra Kali) tiene muchas pruebas que presentar contra el acusado: las granjas industriales, los laboratorios experimentales, los zoos, los circos... Sin embargo, el Perro Filos defiende al ser humano como mejor amigo del hombre, y también puede argumentar que muchos humanos cuidan y se preocupan por el bienestar de los otros miembros de la fauna terrestre. Espero que no llegue a la atención del Perro Filos las lamentables condiciones del CAAC de Barcelona: barrotes oxidados, muros y escaleras medio desintegradas, suciedad y, sobre todo, humedad y frío. Espero que los responsables de este centro tomen medidas para mejorar la situación de sus desgraciados inquilinos. Si no es así, hasta nuestro mejor aliado en el mundo animal podría abandonarnos. Y entonces sí que lo tendríamos crudo."
Gracias Eduardo y Jose Antonio ( allá donde estés) por éste regalo en forma de pensamiento y corazón.
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ahttp://www.blogger.com/img/blank.gifpoyos
viernes, 11 de diciembre de 2009
Columna de Pilar Rahola ("LA VANGUARDIA")
PILAR RAHOLA | 09/12/2009 | Ciudadanos
"La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por el modo en que son tratados sus animales", reza la web de la Associació d'Amics i Voluntaris del Centre d'Acollida d'Animals de Barcelona. Es una bella frase de Mahatma Gandhi, cuya esencia compartimos la mayoría de los que amamos los animales. Y por ello mismo, también la mayoría sufrimos de un notable pesimismo respecto al "progreso moral" de nuestro país en general, y de su insigne capital, en particular. A las pruebas y a la tétrica lista de fiestas cafres, malvadas, y bárbaras, nos remitimos. No deja de ser significativo, por ejemplo, que el próximo debate en el Parlament sobre la prohibición de las corridas de toros en Catalunya haya movilizado a centenares de informadores de todo el mundo. Estamos tan lejos de gozar de "progreso moral" respecto a los animales, que interesamos más al mundo cuando luchamos contra esta crueldad que cuando debatimos el Estatut. Espero que los David Pérez, y el resto de fanáticos taurinos que pululan por el Parlament, lo tengan en cuenta a la hora de dar según qué imagen al mundo. Es curioso, por cierto, que algunos diputados sólo existan parlamentariamente cuando se movilizan contra una iniciativa que pretende acabar con una práctica de tortura. Es decir, hay diputados que sólo existen para intentar impedir que la sociedad sea sencillamente más bella y más buena. Y perdonen la simpleza de los adjetivos, pero no los hay más apropiados para este tema.
Pero no toda la crueldad contra los animales viste de forma tan obvia. A veces tiene que ver con la indiferencia, o con la falta de sensibilidad, o con incumplir promesas políticas. El caso de la perrera de Barcelona es, en este sentido, emblemático. A pesar de que gobierna la ciudad un bipartito verde-rojo-violeta, apoyado externa pero intensamente, por el campeón de la retórica ecológica, ínclito Jordi Portabella, amigo de los animales según propia cartelera, la situación de la perrera municipal es tan vergonzosa que merecería uno de esos programas de Cuatro donde Samanta Villar las pasa canutas durante 21 días, poniéndose en situación extrema. Nada, 21 días acompañando a centenares de perros hacinados en jaulas prehistóricas, sin otra atención que la escasa que les puede dar los pocos voluntarios que los tratan, con cuidadores que saben de perros lo que Belén Esteban de física cuántica, y donde el cuidado a los animales es una auténtica quimera. Los voluntarios han presentado propuestas razonables, han llamado a todas las puertas, y hasta ahora, el silencio. La perrera sigue con su tercermundismo a cuestas, el invierno se acerca, y el frío, la dejadez y la soledad harán mella en los animales.
¿A quién le importa? En esta ciudad de prodigios, el prodigio más grande es encontrar una administración que sea sensible con los animales.
Link al artículo
"La grandeza de una nación y su progreso moral pueden ser juzgados por el modo en que son tratados sus animales", reza la web de la Associació d'Amics i Voluntaris del Centre d'Acollida d'Animals de Barcelona. Es una bella frase de Mahatma Gandhi, cuya esencia compartimos la mayoría de los que amamos los animales. Y por ello mismo, también la mayoría sufrimos de un notable pesimismo respecto al "progreso moral" de nuestro país en general, y de su insigne capital, en particular. A las pruebas y a la tétrica lista de fiestas cafres, malvadas, y bárbaras, nos remitimos. No deja de ser significativo, por ejemplo, que el próximo debate en el Parlament sobre la prohibición de las corridas de toros en Catalunya haya movilizado a centenares de informadores de todo el mundo. Estamos tan lejos de gozar de "progreso moral" respecto a los animales, que interesamos más al mundo cuando luchamos contra esta crueldad que cuando debatimos el Estatut. Espero que los David Pérez, y el resto de fanáticos taurinos que pululan por el Parlament, lo tengan en cuenta a la hora de dar según qué imagen al mundo. Es curioso, por cierto, que algunos diputados sólo existan parlamentariamente cuando se movilizan contra una iniciativa que pretende acabar con una práctica de tortura. Es decir, hay diputados que sólo existen para intentar impedir que la sociedad sea sencillamente más bella y más buena. Y perdonen la simpleza de los adjetivos, pero no los hay más apropiados para este tema.
Pero no toda la crueldad contra los animales viste de forma tan obvia. A veces tiene que ver con la indiferencia, o con la falta de sensibilidad, o con incumplir promesas políticas. El caso de la perrera de Barcelona es, en este sentido, emblemático. A pesar de que gobierna la ciudad un bipartito verde-rojo-violeta, apoyado externa pero intensamente, por el campeón de la retórica ecológica, ínclito Jordi Portabella, amigo de los animales según propia cartelera, la situación de la perrera municipal es tan vergonzosa que merecería uno de esos programas de Cuatro donde Samanta Villar las pasa canutas durante 21 días, poniéndose en situación extrema. Nada, 21 días acompañando a centenares de perros hacinados en jaulas prehistóricas, sin otra atención que la escasa que les puede dar los pocos voluntarios que los tratan, con cuidadores que saben de perros lo que Belén Esteban de física cuántica, y donde el cuidado a los animales es una auténtica quimera. Los voluntarios han presentado propuestas razonables, han llamado a todas las puertas, y hasta ahora, el silencio. La perrera sigue con su tercermundismo a cuestas, el invierno se acerca, y el frío, la dejadez y la soledad harán mella en los animales.
¿A quién le importa? En esta ciudad de prodigios, el prodigio más grande es encontrar una administración que sea sensible con los animales.
Link al artículo
jueves, 10 de diciembre de 2009
Hoy es 10 de diciembre, también en el CAAC
10 de diciembre: Día Internacional por los Derechos Animales
El 10 de diciembre de 2009 se conmemora en todo el mundo el Día Internacional de los Derechos Animales. Desde 1997, numerosos grupos y asociaciones recuerdan cada 10 de diciembre a los billones de animales que son víctimas inocentes de la ciencia, del entretenimiento, la dieta y los caprichos de los seres humanos.
El objetivo de conmemorar este día es poner en tela de juicio nuestras creencias más arraigadas, nuestras tradiciones y nuestras actitudes hacia un colectivo tan numeroso como silenciado.
Conmemoremos este día y reivindiquemos los derechos de los animales, luchemos por un trato justo y digno para ellos. Los animales del CAAC son un buen ejemplo del larguísimo camino que queda por recorrer.
http://www.10diciembre.com/
miércoles, 9 de diciembre de 2009
Artículo en "La Vanguardia": PUNTUALICEMOS
Hace poco reproducimos en este blog el artículo aparecido en "La Vanguardia" en fechas recientes (07/12/09) abordando algunos temas relacionados con el CAAC. Si bien se agradece la necesaria difusión, en el artículo aparecido tanto en la edición impresa como digital se aportan bastantes datos inexactos que pasamos a detallar:
1- El título: "Los voluntarios piden más calefacción en la perrera municipal".
Vamos a ver. No se puede tener "más" de algo que no existe. Llamar calefacción a unas estufas de propano situadas a 3 metros de las jaulas, que pueden apagarse si sopla viento, en un espacio abierto y expuesto a la intemperie es poco menos que una broma cruel. Eso no es un sistema de calefacción, es una chapuza que ofende al sentido común.

2- La foto que aparece en la edición impresa es un cúmulo de falsedades. En primer lugar, la persona (llamada José Luís) que aparece arropando amorosamente a un perrito no es cuidador del CAAC, ni siquiera trabaja allí ahora (en su momento trabajó allí, pero en funciones administrativas, ni siquiera lleva uniforme de cuidador en la foto). Los perros pequeños ni están en jaulas tan grandes, ni tienen la caseta montada con el techo, ni son secados amorosamente con una toalla ni arropados cada día con mantitas por ningún cuidador del CAAC.
3- Citamos: "La teniente de alcalde de Medio Ambiente, Imma Mayol, avanzó hace unos días que, con limitaciones presupuestarias y físicas (el emplazamiento de la perrera no permite ampliaciones ni reformas estructurales), se llevarán a cabo algunos arreglos. "Hemos corregido muchas cosas, y se ha mejorado el sistema de calefacción respecto a años anteriores", señala. A principios de este mes se ha planteado un cambio de orientación de una parte de los habitáculos de los perros para aprovechar lo máximo posible las horas de sol en una ladera más umbría que soleada."
Mejorar algo que no existe se nos antoja complicado, si añadir alguna estufa más es la gran mejora... pues no vamos bien."Hemos corregido muchas cosas"... ¿Cuáles, por favor?¿El toldo?
4- Citamos otra vez: "...tanto el Ayuntamiento como la Agència de Salut Pública han asumido que se necesitan reformas. No serán muchas. "
Ese "no serán muchas" ¿es una aportación personal del periodista, o es una declaración de intenciones oficial del Ajuntament? Por una parte se habla de que se reubicarán las jaulas para aprovechar las "horas de Sol", y luego se dice que las reformas "no serán muchas". ¿De qué estamos hablando? Reubicar unas jaulas no es mover una silla, implica hacer un proyecto, realojar a los perros, tirar paredes y puertas, volver a levantar las jaulas... ¿Cuándo, cómo, y sobre todo, cuánto se va a invertir?
5-La mentira más sangrante y dolorosa: "Un portavoz de la Agència de Salut añadió en este sentido que "este invierno se afronta en el CAAC como los años anteriores, minimizando el uso del agua en la limpieza, dotando al centro de estufas de exterior de gas butano, proveyendo de mantas que se cambian cuando están húmedas, teniendo en cuenta que todos los espacios para perros están cubierto y con paredes". Los voluntarios señalan que en el caso de las mantas, se deberían cambiar a diario, cosa que no se hace por sistema."
¿De verdad pretenden hacernos creer que no se están regando las jaulas a diario? ¿que los perros no son mojados día sí y día también? ¿que no hay perros que tienen mantas húmedas (o no tienen manta) cada día?
Podrán intentar engañar a los ciudadanos y a los lectores de La Vanguardia, pero los que vamos al CAAC regularmente sabemos perfectamente cuál es la triste realidad cotidiana.
1- El título: "Los voluntarios piden más calefacción en la perrera municipal".
Vamos a ver. No se puede tener "más" de algo que no existe. Llamar calefacción a unas estufas de propano situadas a 3 metros de las jaulas, que pueden apagarse si sopla viento, en un espacio abierto y expuesto a la intemperie es poco menos que una broma cruel. Eso no es un sistema de calefacción, es una chapuza que ofende al sentido común.

2- La foto que aparece en la edición impresa es un cúmulo de falsedades. En primer lugar, la persona (llamada José Luís) que aparece arropando amorosamente a un perrito no es cuidador del CAAC, ni siquiera trabaja allí ahora (en su momento trabajó allí, pero en funciones administrativas, ni siquiera lleva uniforme de cuidador en la foto). Los perros pequeños ni están en jaulas tan grandes, ni tienen la caseta montada con el techo, ni son secados amorosamente con una toalla ni arropados cada día con mantitas por ningún cuidador del CAAC.
3- Citamos: "La teniente de alcalde de Medio Ambiente, Imma Mayol, avanzó hace unos días que, con limitaciones presupuestarias y físicas (el emplazamiento de la perrera no permite ampliaciones ni reformas estructurales), se llevarán a cabo algunos arreglos. "Hemos corregido muchas cosas, y se ha mejorado el sistema de calefacción respecto a años anteriores", señala. A principios de este mes se ha planteado un cambio de orientación de una parte de los habitáculos de los perros para aprovechar lo máximo posible las horas de sol en una ladera más umbría que soleada."
Mejorar algo que no existe se nos antoja complicado, si añadir alguna estufa más es la gran mejora... pues no vamos bien."Hemos corregido muchas cosas"... ¿Cuáles, por favor?¿El toldo?
4- Citamos otra vez: "...tanto el Ayuntamiento como la Agència de Salut Pública han asumido que se necesitan reformas. No serán muchas. "
Ese "no serán muchas" ¿es una aportación personal del periodista, o es una declaración de intenciones oficial del Ajuntament? Por una parte se habla de que se reubicarán las jaulas para aprovechar las "horas de Sol", y luego se dice que las reformas "no serán muchas". ¿De qué estamos hablando? Reubicar unas jaulas no es mover una silla, implica hacer un proyecto, realojar a los perros, tirar paredes y puertas, volver a levantar las jaulas... ¿Cuándo, cómo, y sobre todo, cuánto se va a invertir?
5-La mentira más sangrante y dolorosa: "Un portavoz de la Agència de Salut añadió en este sentido que "este invierno se afronta en el CAAC como los años anteriores, minimizando el uso del agua en la limpieza, dotando al centro de estufas de exterior de gas butano, proveyendo de mantas que se cambian cuando están húmedas, teniendo en cuenta que todos los espacios para perros están cubierto y con paredes". Los voluntarios señalan que en el caso de las mantas, se deberían cambiar a diario, cosa que no se hace por sistema."
¿De verdad pretenden hacernos creer que no se están regando las jaulas a diario? ¿que los perros no son mojados día sí y día también? ¿que no hay perros que tienen mantas húmedas (o no tienen manta) cada día?
Podrán intentar engañar a los ciudadanos y a los lectores de La Vanguardia, pero los que vamos al CAAC regularmente sabemos perfectamente cuál es la triste realidad cotidiana.
Malos humos y manos en los bolsillos

Es muy difícil conseguir una imagen de la entrada del CAAC sin fumadores dándole trabajo al cenicero y a la lengua. El punto de encuentro de trabajadores y visitantes ha merecido la inversión de una cierta cantidad en un toldo que privase de la insolación a las muchas personas que permanecen allí mucho más de lo aconsejable. Una de las pocas inversiones realizadas en 20 años, pero de las más amortizadas.
Apoyados en la barra metálica muchos dejan caer los minutos, y a veces las horas, sordos a los requerimientos de los perros y de sus obligaciones . No sólo aquí, si no en todos los rincones, se consumen los cigarrillos, los puritos o los purazos, incluso en esos extraños momentos en los que se realizan tareas. Es tal vez el cigarrillo lo que impide cumplir los protocolos y no mojar a los animales o facilitar unas mantas o... Porque la dependencia nicotínica deja poco tiempo libre para trabajar y ocupa al menos una mano. Unos empleados han de compensar con su esfuerzo lo que otros consumen en desidia y en pulmones.
Pero siendo un organismo administrativo y además dependiendo de la Agencia de Salud Pública de Barcelona, ¿cómo es que no solo está permitido fumar, si no que se ejerce ese derecho con insistencia, reiteración y a costa de la realización de las tareas cotidianas?¿O es que no está permitido?. Si no está permitido y las colillas se acumulan a docenas, ¿es que hay una dejación palmaria de la responsablidad en el cumplimiento de las normas, consentida por responsables de aquí, de Lesseps y de la Oficina del Animal?. Si la bienvenida a los visitantes y voluntarios es una colección de señores de verde fumando como turcos delante del cartel de prohibido fumar ¿Qué no se conculcará en rincones y tareas más restringidas?
Fumar es malo y además de en la salud repercute en el contribuyente que paga las nóminas de quien ocupa su tiempo en obturar sus pulmones y arterias en lugar de dedicarlos a hacer bien las cosas por los animales, por los compañeros y/o por sí mismos.
Ni creemos que a algunos empleados sin fumar les diese por currar. Esos que se saben intocables o imitan como monigotes las malas costumbres de los viejos. Nos apetece imaginarnos a algunos en pleno síndrome de abstinencia, por que si complaciendo como locos su pulsión oral tienen tan mala gaita y disposición. ¿Como serán si se ajustan a la apropiada normativa?.
Pero es que duele asirtir al festival de la dejación que empieza por quien no sanciona al que se salta las normas y acaba por el sufrimiento de las criaturas que deben soportar tanta mala gana.
http://www.gencat.cat/salut/depsalut/swf/el%20fum%20del%20tabac%2030seg.swf

Para los que no entienden
En las apariciones públicas que reivindican los derechos y el bienestar animal deben encontrarse con mucha oposición burda y desagradable (aunque no desalentadora). Los foros, parece, que sólo atraen a los que tienen mucha basura que tirar. Los que están de acuerdo con los principios de defensa callan sin creer necesario su apoyo.
Argumentos sobre que la atención la merecen los niños de África, que los chuchos ensucian y molestan (no entienden que eso es lo que hacen los amos inadecuados) o que sólo los tarados se ocupan de los perros, abundan en la red. Bien sea comentando noticias, programas de tele o de radio. Los cultivadores de estulticia encuentran en ciertos casilleros de comentarios el suelo fértil para compartir y multiplicar heces más tóxicas que los restos orgánicos de la digestión animal. Luego están los que usan las imágenes de los perros para provocar emociones de paso cebra, lagrimilla de kleeneex de todo a cien y con las entradas, los derechos y el merchandising pasan de la realidad animal como de la ética o el compromiso moral.
Son muchas las películas de Hollywood y los libros que hacen de un perro su protagonista. La imagen del famoso con perro vende y son muchos los dispuestos a comprar. Recientemente se ha estrenado "Siempre a tu lado" con Richard Gere y un maravilloso can que hace las veces de Hachiko.
A Continuación recogemos la verdadera historia que explica ésta, y su película original japonesa. Probablemente no lograremos hacer entender nada a la gente que el dolor y el sinsentido lo transforma en exabruptos. Gente a los que enriquecería saber que cuidar de los animales no es incompatible con la solidaridad hacia los humanos de África o de cualquier continente, que las mascotas son terapéuticas y cardioprotectoras como demuestran decenas de artículos científicos y que los que amamos los animales tenemos tantas taras como los demás pero no la de la falta de emotividad:
"Siempre a tu lado. Hachiko (2009)"Hachikō, a veces conocido en japonés como ハチ (Hachikō, el perro fiel), era un perro de raza Akita nacido en noviembre de 1923 en la ciudad de Odate (Prefectura de Akita, Japón). En 1924 fue trasladado a Tokio por su amo, Eisaburō Ueno, un profesor ...del departamento de agricultura de la Universidad de Tokio. Desde la Prefectura de Akita hasta la estación de Shibuya viajó durante dos días en tren, en una caja. Cuando lo fueron a retirar sirvientes del profesor, estos creyeron que el perro estaba muerto.Sin embargo, cuando llegaron a la casa, el profesor le acercó al perro un vaso con leche, y éste se reanimó. El profesor lo recogió en su regazo y notó que las piernas delanteras estaban levemente desviadas, por lo que decidió llamarlo Hachi (ocho en japonés) por la similitud con el Kanji (letra japonesa) que sirve para representar al número ocho (ハ). En verdad el perro estaba destinado a la hija del profesor, quien prontamente abandonó la casa paterna al quedar embarazada y casarse para irse a vivir a la casa paterna de su esposo. Así, al comienzo, Hachi iba a ser regalado, pero el profesor pronto se encariñó con el perro al que adoraba enérgicamente.El perro lo saludaba cada día desde la puerta principal y lo despedía al final del día en la cercana estación de Shibuya. Incluso tras la muerte de Ueno en mayo de 1925, Hachikō volvió cada día a la estación a esperarle, y lo hizo durante los diez años que transcurrieron hasta su propia muerte.La devoción que Hachikō sentía hacia su amo fallecido conmovió a los que lo rodeaban, que lo apodaron el perro fiel. En abril de 1934, una estatua de bronce fue erigida en su honor en la estación de Shibuya, y el propio Hachikō estuvo presente el día que se presentó la estatua. La estatua fue reutilizada a causa de la Segunda Guerra Mundial, pero se erigió otra estatua en agosto de 1947, que aún permanece y es un lugar de encuentro extremadamente popular, tanto que en ocasiones la aglomeración de gente dificulta el encuentro.También hay una estatua similar en Odate, delante de la estación de Odate.Hachikō murió de filariasis en marzo de 1935. Sus restos disecados se encuentran en el Museo de Ciencias Naturales de Ueno (Tokio).
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