martes, 19 de octubre de 2010

El voluntariado, en caída libre

Sin perder nunca de vista que los protagonistas absolutos de cualquier mejora o reivindicación en el CAAC deben ser siempre los animales, no puede ni debe dejarse de lado la realidad cotidiana de aquellas personas que también participan activamente en la actividad cotidiana del CAAC realizando labores de voluntariado.
Al margen de consideraciones y opiniones personales o artículos aparecidos en medios de comunicación, centrémonos en las cifras que el mismo responsable del Programa del Voluntariat expone públicamente. Desde luego, no tienen desperdicio. Vayamos por partes:

- En abril de 2010 llegaron a haber 823 personas voluntarias... apuntadas. En ese momento se consideraban activas 169. Ahora en serio, por favor ¿alguien puede explicarnos qué clase de labor desempeñan 654 voluntarios "inactivos", es decir , que no vienen nunca? ¿Qué sentido puede tener ese tipo de estadística si no es otro que maquillar la realidad?

- Esta situación absurda ya ha sido denunciada repetidas veces desde este blog, y parece que por lo menos sirvió para que en mayo se revisaran los números y de repente pasáramos a 468. Cifra que sigue siendo irreal, ya que recoge simplemente las incorporaciones de personas que se han apuntado aunque sólo vengan un día. Y claro, como no se da de baja a nadie hasta que no esté un año sin venir (o más) pues venga, a seguir engordando las cifras para intentar justificar un programa que no funciona.

- Otro aspecto absurdo y que ayuda a maquillar la realidad: se considera "voluntariado activo" a toda persona que venga aunque solo sea una vez al mes. Eso incluye a los asistentes a las charlas informativas o aquellas personas que vienen una vez, y cuando ven como están las cosas, no vuelven nunca más (olvidándose de darse de baja por el camino).

- Aún así, a pesar de intentar disimular la realidad cotidiana y de que probablemente las cifras oficiales de días en los que quedan perros sin pasear no resistirían una auditoría o examen riguroso (las hojas de control "desaparecen" de los tablones los días que han quedado jaulas sin salir y hay que creerse por ejemplo que en septiembre solo quedaron perros por salir 3 días), no puede negarse más lo que es evidente:
Junio, 501 personas apuntadas, 168 activas.
Julio, 508 apuntadas, 140 activas.
Agosto, 557 apuntadas, 129 activas.
Septiembre, 579 apuntadas, 120 activas...
Paradójicamente, el número de voluntarios activos va disminuyendo cada vez más mientras el de personas apuntadas aumenta sin cesar. ¿Cómo puede ser? ¿A mayor número de incorporaciones menos personas voluntarias? Ahí están las cifras, si alguien lo entiende que nos lo explique.

- Alrededor de un 20% de las personas voluntarias son las que realmente están comprometidas, vienen regularmente (de 6 a 15 días al mes), conocen a los animales y tienen experiencia. Eso traducido a cifras nos habla de unas 15 -como mucho 20- personas. Siempre las mismas, algunas desde hace años, que vienen haga frio, calor o lluvia. Pero ese compromiso acarrea también cansancio, stress y fatiga tanto física como mental. En los momentos en que precisamente hay menos personas, las que vienen tienen que multiplicarse y forzar la máquina para dar abasto. La dispersión de los animales en cuatro centros distintos, los horarios absurdos e irracionales y las distancias a recorrer no hacen más que agravar la situación.

- Probablemente el responsable designado por la empresa ubicada en Vallirana 69 esté bastante tranquilo: ya se está buscando otras actividades en otros lugares simultaneando su (in)actividad en el CAAC (ahora se entiende por qué se le ve tan poco por Collserola). No diremos el nombre de la prestigiosa protectora que ha cometido la imprudencia de creer adecuada su contratación, solo esperamos que no tengan que acabar lamentándolo tanto como se está lamentando en el CAAC por parte de trabajadores y voluntariado.

- En teoría, las funciones del voluntariado son simples y claras, y por tanto también debería serlo la gestión del mismo. Un objetivo sencillo debería cumplirse: garantizar un número adecuado de personas para permitir el paseo y socialización de perros y gatos del CAAC. Pues bien, desde la creación del Programa del Voluntariat, ese objetivo a priori tan sencillo no se ha cumplido jamás. Y parece difícil conseguir que el voluntariado cumpla con su función si actualmente, incluso algunos días de los fines de semana tan solo se puede contar con 4 personas a la vez.

- Los protocolos aprobados son papel mojado y se incumplen sistemáticamente. Las figuras del "voluntariado supervisor " o "voluntariado coordinador" no han existido nunca, ni existen. El voluntariado no dispone de un espacio propio en el que poder dejar sus efectos personales ni poder cambiarse de ropa. Conseguir la devolución del dinero gastado en desplazamientos al CAAC es misión prácticamente imposible. El supuesto seguro que debe cubrir a personas voluntarias que sufran algún percance es un misterio que nadie parece conocer. No hay formación ni útil, ni continuada, ni de ningún tipo. Y si no hay formación, mucho menos información al voluntariado, que debe enterarse de las novedades por el sistema boca-oreja.

(La "zona de Voluntarios", todo lujo y glamour)

- La situación actual habla por si misma: las cifras de participación del voluntariado son más bajas que nunca. No sólo en números totales (¡ojalá fueran ciertas esas 120 personas!, sería un sueño hecho realidad) sino también en porcentajes. Antes por lo menos algunas personas venían más de 16 días al mes, ahora ese 0% del mes de septiembre refleja el cero rotundo y patatero que hay que poner a la gestión del voluntariado que está llevando a cabo el responsable del empresa Tasca S.L. en el CAAC.

El voluntariado en la perrera de Barcelona parece embarcado en un avión cayendo en barrena, con el problema añadido de que el piloto no sabe pilotar y además tiene vocación de kamikaze.


jueves, 14 de octubre de 2010

CAAC, ¿al estilo Lampedusa?

Después de tantos meses, dimes y diretes, a partir del día 15 de octubre el CAAC de Barcelona contará con "nueva" coordinadora. Nueva entre grandísimas comillas, ya que haciendo valer lo de "más vale malo conocido..." y tras no haberse encontrado otros/as candidatos/as, la plaza será ocupada por una de las actuales veterinarias.
Parafraseando al autor de "El Gatopardo", el tan cacareado traspaso de competencias de la ASPB a Medi Ambient se podría resumir en la máxima "Es necesario que todo cambie para que todo siga como está". Mismos trabajadores, misma mentalidad, mismos protocolos, mismos responsables, misma manera de hacer las cosas. El único cambio que ha llegado de Medi Ambient, unas instalaciones remozadas que parece van avanzando poco a poco. El resto, pues lo de siempre.

En todo caso, habrá que conceder el periodo de gracia habitual hasta ver hacia dónde lleva este nuevo nombramiento, si supone algún cambio real y positivo o implica algún tipo de mejora efectiva en la organización. Por ejemplo, podría ser el primer paso para replantear ciertas cosas, como por ejemplo concretar la necesaria incorporación de un etólogo en la plantilla del CAAC o la eliminación de elementos externos innecesarios que enrarecen el ambiente y no hacen más que entorpecer el trabajo diario de trabajadores y voluntariado.
Seguiremos los próximos acontecimentos con gran interés.

miércoles, 13 de octubre de 2010

Alegría en casa del pobre (II)

Si hay algo seguro en el CAAC, es que nada es seguro. La nueva directora /coordinadora, que presumiblemente y según la rumorología ya ha sido designada (a falta de confirmación oficial) tiene bastante trabajo por delante si quiere enderezar el rumbo de una nave que lleva muchísimo tiempo a la deriva y sin un timonel claro. Por el camino, se han comenzado unas obras.

Era bastante previsible que las obras no comenzarían tal y como estaba estipulado en cierto planning oficial que anda por ahí (1 de septiembre, una previsión excesivamente optimista redactada el 28/06/10), y en realidad se empezó a ver algo de movimiento a partir del 21/09. Pero si la fecha de inicio se retrasó 20 días, el resto del planning tampoco parece cumplirse demasiado (tal vez también por exceso de optimismo, o es que alguien pensaba que se contrataría al equipo del programa "Esta casa era una ruina" versión perrera). A estas alturas no parece verse demasiado movimiento, se están desmontando las jaulas pero obviamente ni se ha completado la demolición de las mismas, ni del pavimento, ni se ha comenzado la instalación de tubos de calefacción (prevista para el 24/09), ni por supuesto se ha empezado a colocar un nuevo pavimento de hormigón (fecha prevista, 01/10). Debemos considerar pues que ese antiguo planning era solo una propuesta previa y es papel mojado, ya que en realidad las informaciones posteriores hablan de unos 6 meses para finalizar las obras (inclemencias meteorológicas e imprevistos mediante). Eso nos emplazaría para un hipotético final de las obras a finales de febrero, principios de marzo.

A la partida para las obras de 223.802,08 € habría que sumar la partida para la adquisición e instalación de las nuevas jaulas por un valor de 264.166,60 €... y decimos "habría", en condicional, por un motivo.
¿Hemos dicho imprevistos? Uno pequeñito: resulta que el procedimiento abierto para adjudicar el contrato, ha sido declarado desierto.
Habrá que esperar pues a que se inicie el procedimiento negociado de acuerdo con el artículo 154, c) de la Ley de Contratos del Sector Público (página 48 por si alguien siente curiosidad y desea ampliar conocimientos) y que se llegue a un acuerdo con alguna empresa. Hasta entonces, oficialmente estamos sin jaulas nuevas (parece un sueño: una perrera sin jaulas, pero por desgracia no es una buena noticia).

Ya veremos cuanto retraso añadido supone este "imprevisto".


No es justo

Merecía otra cosa. Se le intentó encontrar un buen hogar, y cuando parecía que ese momento estaba a punto de llegar, un absurdo incidente con un juguete de plástico se lo ha llevado por delante.
Es una mierda, y no estamos en condiciones de escribir nada coherente. En estos momentos no hay manera de encontrarle sentido a nada. Nuestro recuerdo a él y a quienes lo quisieron y lucharon por darle una vida mejor.

(Trufo / Trufeta / Trufaldino... muchos nombres
para un perro único.
Descanse en paz)

lunes, 11 de octubre de 2010

Alegría en la casa del pobre (I)

El comienzo de las obras en el CAAC ha supuesto que los perros hayan tenido que ser "realojados" en otros centros hasta que acaben las mismas. Tras las dudas iniciales, se ha producido la curiosa paradoja de que de todos los centros en que actualmente se encuentran distribuidos de forma temporal los animales de la perrera de Barcelona (CAAC en Collserola, Mas Codinachs en Vic, HelpGuau en Argentona y Cal Txiky en Calella) el CAAC es, con gran diferencia, el peor de todos.

Siempre puede esgrimirse el argumento de que "hay otras perreras en el resto de España que están muchísimo peor", pero la situación de la de Barcelona durante todos estos años clama al cielo. Si sólo existiera el CAAC se podría llegar a pensar que realmente no es posible hacer las cosas de otra manera (y desde la ASPB llevan años insisitiendo en esa teoría), pero por suerte tenemos la oportunidad de movernos y ver otras instalaciones, otras protectoras y centros de acogida y constatar de manera fehaciente que sí, es posible hacer las cosas mucho mejor cuando existe la voluntad de hacerlo.

A pesar del inconveniente que supone la distancia a recorrer hasta los centros, el voluntariado continúa al pie del cañón. Dado que no se suman nuevas incorporaciones, las personas no pueden multiplicarse y hay que dividirse para llegar a los cuatro centros, se resta capacidad de actuación al voluntariado. La escasez de medios se intenta contrarrestar con optimismo, dedicación y esfuerzo añadido por parte de las pocas personas voluntarias realmente implicadas y activas. Pero cuando a pesar de todo parecía que podían conseguirse unas condiciones aceptables para los animales "exiliados", un jarro de agua fría nos llega desde Vic. Hasta nueva orden y de manera unilateral, la responsable del centro ha decidido que los animales ya no salen más a pasear, que como mucho una vuelta por los patios y punto. Decisión unilateral y al parecer irrevocable, un "ordeno y mando" porque yo lo valgo que no ha parecido tener réplica desde el CAAC. Haciendo alarde de ingenuidad podría pensarse que ya que el CAAC es el "cliente" y por tanto quien paga la estancia en unas instalaciones que al fin y al cabo son una extensión temporal del centro de Collserola, debería tener algo de voz y voto en las decisiones referentes al bienestar de los animales. Bienestar que incluye la socialización y actividad física y mental que proporciona un paseo.

En condiciones normales, se podría haber esperado que desde el CAAC se hubiera intercedido tanto en favor del voluntariado como sobre todo de los animales, pero en primer lugar el voluntariado no tiene un interlocutor válido ni creíble, ni nadie que dé la cara por él, y respecto a las condiciones idóneas en que debe encontrarse un animal, parece que hay concordancia de criterios entre la responsable de Mas Codinachs y quien quiera que sea que tome las decisiones en el CAAC (todavía sin directora... o director): los perros, cuanto más tiempo estén encerrados en una jaula, mejor.

miércoles, 6 de octubre de 2010

Las grandes ausencias


Una de las asignaturas pendientes del CAAC es la formación. Renovarse, ponerse al día, asistir a cursos y charlas, abordar nuevas teorías que permitan reinterpretar la manera en que nos relacionamos con los animales no humanos, replantearse viejas estructuras mentales obsoletas... todo ello permite no "hacer las cosas así porque se han hecho siempre así" sino incorporar nuevos métodos que ya se están utilizando en otros lugares con éxito desde hace años. Esta deficiencia puede apreciarse en el día a día y a todos los niveles: responsables municipales, gestores, trabajadores, voluntarios,... incluso muchos perros y gatos que aunque sean listos están asilvestrados, precisamente por la falta de contacto con humanos más preparados. Independientemente de lo que pasa en los quirófanos -que se nos escapa- lo que se hace bien en el CAAC es fruto más de la valía personal de algún/a trabajador/a o altruista que de la formación continuada y la planificación. Leer y escribir, escuchar y sobre todo comunicar constructivamente parece poco frecuente por esos lares.

Resulta muy curioso que las pocas comunicaciones que los responsables han hecho sobre su trabajo se hayan referido a elementos de "calidad" (Eroski, Gaceta Sanitaria y las imaginativas notas del Cap de Premsa). No hay calidad real sin formación, seguimiento, evolución y supervisión.

¡Bien¡,¡Hurra por lo que funciona!... pero mal por que se carga sobre la espalda de unos pocos.

En las numerosas actividades de reciclaje que se dan en la ciudad (nadie pide ni maletas, ni idiomas ni grandes gastos) tiene (casi siempre) que lamentarse la ausencia de los gestores, trabajadores, voluntarios y responsables del CAAC. Es que: ¿ya lo saben todo?¿Temen reprimendas por la vergonzante situación que algunos propician y otros soportan? Pasan... el peso de la desidia se hace insoportable.

Cuando en un circuito la bidireccionalidad es pecado, éste está condenado a morir.

Unas cuestionables publicaciones en revistas de marcado interés propagandístico, y alguna foto que aumenta una realidad minúscula y discontinua como el programa con marginados, es lo que sale del CAAC. ¿Y lo que entra? Nada, por que casi nadie va a escuchar otras experiencias, a aumentar su saber, a reafirmar su posición como centro municipal de recogida de los animales de una de las ciudades mas importantes del estado Español y de Europa. Decía el sábado un carismático lider animalista que Barcelona "es un buen escenario para los animalistas".... esa persona, aunque muy valiosa, está claro que tampoco conoce el CAAC.

Los voluntarios requieren también de formación, de hecho es un requisito de los planes de voluntariado, pero formación oportuna, adecuada, ofrecida y liderada por alguien creible y preparado. La autoridad ganada a través de una buena gestión de problemas, honestidad, ejemplaridad y diálogo es el mejor aval para estimular el aprendizaje. Actualmente se entiende la formación como traba y oportunidad de alienación para dividir, fragmentar y desmotivar a un voluntariado que ha de ser tan diverso como lo es cualquier grupo humano .

De momento seguirán siendo unos pocos, al margen del CAAC y pagando un alto precio, quienes recorrerán los rincones de saber. Andarán siempre tranquilos porque jamás coincidirán con los gestores del CAAC, los que deberían preocuparse por sacar este terrible lugar de la ciénaga en que se encuentra.

Otra perrera es posible. Y no es una utopía, existen, están ahí afuera. Solo hay que abrir los ojos y querer ver.

martes, 5 de octubre de 2010

Comiendo entre animales acogidos

Mientras se vea al voluntariado y a los animales abandonados como una molestia en lugar de una oportunidad aquí no cambiará nada. Dejaremos que siga perdiéndose todo lo que es beneficioso del contacto entre unos y otros, mientras los que allí trabajan sólo pueden tener la satisfacción de su sueldo y la amargura del conflicto.

Decenas de perros y docenas de voluntarios pueden constituir un armonioso conjunto de bienestar.

¿ Por qué nadie imagina algo así en el CAAC?

Por cierto, estamos en octubre...

...y el CAAC sigue sin director.¿Lo habíamos comentado ya? Pues sí, como mínimo unas 10 veces, una por cada mes que la perrera de Barcelona ha estado sin director. Este trimestre final de 2010 se presenta con nuevas promesas en el horizonte por parte de Imma Mayol y Medi Ambient. A saber:

- La actual situación es bastante confusa, puesto que aunque sobre el papel el CAAC ya depende de la Oficina de Protecció dels Animals de Barcelona (oficina que por cierto, a pesar de haber sido creada en 2008 sigue sin tener una web propia, ni manera clara de contactar ni saber quienes la forman o qué hacen exactamente), quien se ocupa "en sentido estricto de la gestión del CAAC"(sic) sigue siendo Salut Pública. Pues vaya una novedad, como si no nos hubiéramos dado cuenta. La promesa: que en este trimestre las funciones del centro serán plenamente transferidas a la Direcció de Medi Ambient. Un momento, acabamos de tener un dejà-vu... Ah, no, que esto es lo mismo que dijeron en diciembre pasado, y en febrero, y en... Tal vez esta sea la buena. Ya se sabe, "las cosas de palacio..."

- Un pequeño dato curioso: aunque Medi Ambient asuma las funciones del CAAC, los trabajadores seguirán dependiendo de la Agència de Salut Pública. Aunque la otra promesa que hace la sra. Mayol es que en breve también se designará un nuevo responsable de la gestión de la perrera. Trabajadores de Salut Pública, director de Medi Ambient, responsable del programa de voluntariado de una empresa subcontratada por Medi Ambient (TASCA s.l.),... ya veremos como encajan las piezas.

¿Habrá director antes de final de año?
¿Llegará por Halloween, lo traerá Santa Claus
o bien vendrá de mano de los Reyes Magos?


Nos conformaremos con que desde Medi Ambient no programen la llegada de más carbón, que de eso ya tenemos más que suficiente.


lunes, 4 de octubre de 2010

Una web recomendable


Si queremos cambiar las cosas, habrá que empezar a cambiar algo. Con semejante perogrullada y redundancia, simplemente queremos poner de manifiesto que hasta que no dejemos de lado el cabreo anónimo, la queja en grupito, la pataleta privada y el berrinche con la boca pequeña y empecemos a DENUNCIAR (con mayúsculas y negritas) las negligencias, los abusos y los maltratos que sufren los animales a todos los niveles, éstos se seguirán produciendo con total impunidad. No es un camino fácil, pero para empezar a dar pasitos una visita a esta web no es un mal comienzo:

jueves, 30 de septiembre de 2010

Jonny


Adéu, Jonny…

El meu nom és Jonny. Vaig néixer en una caixa de cartró, al racó d’un magatzem. Recordo que era fosc, però hi havia força coses per menjar perquè, vora la porta del magatzem, hi havia dos contenidors d’escombraries que s’omplien cada dia fins dalt. Quan eren plens, els humans deixaven bosses d’escombraries a terra i s’anaven amuntegant les unes damunt les altres.

La mare sempre corria d’aquí cap allà olorant tot el que trobàvem. A vegades es barallava amb altres gossos que venien als nostres contenidors. Jo també vaig aprendre a fer-ho, a barallar-me i a defensar allò que és meu per a poder sobreviure. Així m’ho va ensenyar la mare.

A vegades venien alguns joves humans; crec que devien estar malalts, perquè no feien gaire bona cara, a vegades cridaven i tot sovint caminaven de tort. Ens atacaven gairebé sempre que venien; la mare intentava mossegar-los, i jo també. Un dia vaig clavar les meves dents a la cama d’un humà amb totes les meves forces. Va cridar tan fort que fins i tot em vaig espantar. Us estalviaré els detalls d’aquelles lluites perquè en una d’elles van morir la meva mare i dos dels meus germans; i a mi em fa mal recordar-ho. Enyoro molt la mare.

Devíem fer molt de soroll tots plegats aquella nit de la darrera baralla perquè l’endemà al matí va venir fins la porta del magatzem una furgoneta blanca que duia les inicials CAAC. Jo estaba tan cansat de lluitar que vaig obeir l’humà que em va fer pujar a la furgoneta. Quan me’n van fer baixar, em van dur a una petita sala i em van punxar, però no feia mal. Després em van tancar en una gàbia molt petita i crec que vaig dormir molta estona.

Quan em vaig despertar estaba mort de gana; m’hagués empassat un bou! Però en aquella gàbia tan petita no hi havia contenidors. Què faria jo ara? També tenia moltes ganes de sortir a córrer i anar a olorar tots els companys que sentia bordar a prop meu. Però era impossible sortir d’allà. Crec que els gossos que bordaven també estaven tancats en gàbies petites com la meva. Alguns humans passaven de tant en tant per davant de les nostres gàbies. Què ens farien ara? En va passar un que empenyia un carro, va omplir el pot de la meva gàbia amb una cosa que jo no havia tastat mai, però era bo. Per sort, aquell humà va passar cada dia.

També a vegades en venia un amb cara de malvat i un pal a la boca i ens ruixava les gàbies amb l’aigua de la manguera a molta pressió. A mi no m’agradaven gens, ni l’aigua a pressió ni l’humà, però no em feien por. Als gossos de les gàbies del davant de la meva, l’aigua a pressió els feia pànic i jo crec que a l’humà li agradava espantar-los.

Va començar a fer molt de fred a les nits. La meva manta sempre era xopa per culpa de l’humà amb el pal a la boca. Només algunes tardes passava un noi amb un carro ple de mantes i ens en posava una de seca a cadascú. Al magatzem, com a mínim, no hi feia tan de fred i estavem resguardats de la pluja. Però aquí tot era diferent. Jo trobava molt a faltar l’escalfor de la mare.

Alguns dies venia algú que em treia de la meva petita presó i em deixava passejar una estona al seu costat. Aquells eren per mi els moments més feliços; bé, de fet, eren els únics moments feliços. Aquests humans eren diferents dels que jo havia conegut fins aleshores. Em tractaven bé, em parlaven amb tendresa i a vegades em donaven galetes. Però sempre em tornaven a tancar i després marxaven.

Un dia, durant un passeig, un humà que passava va aixecar la mà, igual que ho feien aquells amb qui lluitàvem al magatzem. Jo no m’ho vaig pensar dues vegades i li vaig clavar les dents tan fort com vaig poder. Maleït sia! Sort que vaig ser més ràpid que ell! Després d’aquell dia, pocs eren els humans que em treien a passejar.

Les hores es feien llargues, els dies interminables en aquella petita gàbia i les nits d’hivern eren més fredes que mai. De tant en tant marxava algun gos d’alguna de les gàbies properes a la meva, però no sé on se l’enduien. Un dia se’m van endur a mi. Em van fer pujar a la furgoneta blanca. El trajecte va ser llarg. Quan vàrem arribar em van dur a una sala petita i em van punxar, però no feia mal. Després em van deixar en una gàbia gran amb altres gossos que jo no coneixia. Em vaig fer amic de dos d’ells, però hi havia un gos negre que sempre estaba a punt per atacar-me. Em vaig barallar amb ell algunes vegades.

Un dia em van dur a la sala petita i em van punxar altre cop, però no feia mal. De seguida em va venir com una son molt profunda; recordava la mare. El meu nom era Jonny…


****

Adiós, Jonny…

Mi nombre es Jonny. Nací en una caja de cartón, en el rincón de un almacén. Todo estaba muy oscuro, pero había comida porque había dos contenedores de basura cerca de la puerta del almacén que cada día se llenaban del todo. Cuando estaban llenos, los humanos dejaban bolsas de basura que se iban amontonando en el suelo.

Mamá siempre corría de aquí para allá, olisqueando todo aquello que encontrábamos. A veces se peleaba con otros perros que venían a hurgar en nuestros contenedores. Yo también aprendí a pelearme y a defender lo que era mío para poder sobrevivir. Así me lo enseñó mamá.

De vez en cuando venían algunos jóvenes humanos; creo que estaban enfermos, porque hacían mala cara, a veces gritaban y solían caminar en zig-zag. Cuando venían, solían atacarnos; mamá intentaba morderles, y yo también. Un día clavé mis dientes con todas mis fuerzas en la pierna de un humano. Gritó tan fuerte que hasta me asusté. Os voy a ahorrar los detalles de esas peleas porque en una de ellas murió mamá y murieron también dos de mis hermanos; y a mí me duele recordarlo. Echo mucho de menos a mamá.

Seguramente hicimos mucho ruido la noche de aquella última pelea porque al día siguiente vino hasta la puerta del almacén una furgoneta blanca con las iniciales CAAC. Yo estaba tan cansado después de pelear que obedecí sin rechistar al humano que me hizo subir a la furgoneta. Cuando me hicieron bajar, me llevaron a una sala pequeña y me pincharon, pero no dolía. Luego me encerraron en una jaula muy pequeña; creo que me dormí durante un buen rato.

Al despertar, estaba muerto de hambre; ¡me hubiera comido hasta un buey! Pero en aquella pequeña jaula no había contenedores. ¿Qué iba a hacer yo ahora? También tenía muchas ganas de salir a correr e ir a oler a todos los perros que oía muy cerca de mí. Pero era imposible salir de allí. Creo que los perros que ladraban también estaban en jaulas tan pequeñas como la mía. De vez en cuando algunos humanos pasaban por delante de nuestras jaulas. ¿Qué querían hacernos? Uno de ellos pasó empujando un carro, llenó el cuenco de mi jaula con algo que yo nunca había probado, pero estaba bueno. Por suerte, aquel humano pasó cada día a llenar mi cuenco.

También a veces venía un humano con cara de malvado y un palo en la boca; mojaba nuestras jaulas con el agua de una manguera a presión. A mí no me gustaban ni el agua a presión ni el humano, pero no les tenía miedo. A los perros que estaban enfrente de mi jaula el agua a presión les daba pánico; yo creo que al humano le gustaba asustarlos.

Las noches empezaron a ser frías. Mi manta siempre estaba empapada por culpa del humano del palo en la boca. Sólo algunas tardes pasaba un chico con un carro lleno de mantas y nos daba una manta seca a cada uno. Por lo menos en el almacén no hacía tanto frío y estábamos a resguardo de la lluvia. Pero aquí todo era distinto. Yo echaba mucho de menos el cariño de mamá.

Algunos días venía alguien que me sacaba de mi pequeña cárcel y me dejaba pasear un rato a su lado. Aquellos eran para mí los momentos más felices; bueno, la verdad es que eran los únicos momentos felices. Esos humanos eran distintos de los que yo había conocido hasta entonces. Me trataban bien, me hablaban con ternura y de vez en cuando me daban galletas. Pero siempre me devolvían a mi jaula y luego se iban.

Un día, durante un paseo, un humano que pasaba alzó la mano, del mismo modo que lo hacían aquellos con los que luchábamos en el almacén. Yo no me lo pensé dos veces y le clavé los dientes tan fuerte como pude. ¡Maldito sea! ¡Por suerte yo fui más rápido que él! Después de ese día, pocos eran los humanos que me sacaban a pasear.

Las horas se me hacían largas, los días interminables en aquella pequeña jaula, y las noches de invierno más frías que nunca. De vez en cuando se iba un perro de alguna jaula cercana a la mía, pero no sé adónde se lo llevaban. Un día se me llevaron a mí. Me hicieron subir en la furgoneta blanca. El trayecto fue largo. Al llegar, me llevaron a una pequeña sala y me pincharon, pero no dolía. Después me dejaron en una jaula grande junto con otros perros que yo no conocía. Hice amistad con dos de ellos, pero había un perro negro que siempre estaba al acecho, preparado para atacarme. Me peleé varias veces con él.

Un día me llevaron a la pequeña sala y me pincharon otra vez. Enseguida me invadió como un sueño profundo; recordaba a mamá. Mi nombre era Jonny…



lunes, 27 de septiembre de 2010

ODA AL CAAC

El CAAC está descoordinado

¿quién lo re-coordinará?

El coordinador que lo re-coordine

buen coordinador será.

El CAAC se nos ha entumecido,

desconchado y desgastado,

cansado y envejecido,

se le parte el alma por la mitad.

Al CAAC le faltan ladrillos,

se les pone y repone sin prisa,

un parche, otro parche…

y vuelta otra vez a empezar

(de jaula a jaula y tiro porque me toca).

Se nos ha descompuesto el centro,

¿y quién lo recompondrá?

Y ese perro que se ha perdido

¿cómo sabe adónde irá?

(de dueño en dueño y te toca otra vez a ti).

El CAAC se ha partido y caído

¿quién lo reconstruirá?

Mueve una pieza, otra pieza

Y vuelve otra vez como está.

(de la jaula 30 a la 20 y 3 tiros sin jugar).

Se nos ha desorganizado,

Desbaratado y desorientado.

Busca la ficha, avanza 3 jaulas

¿Y ese perro en qué jaula va?

(que vuelva a la casilla de salida).

El jefe está desbordado,

a tanto curro no está acostumbrado.

Y, con ojos desorbitados,

todo can está alucinado.

Y detrás de una mesa un inepto

Busca las piezas que faltan

Sin saber qué ladrillo poner,

ni lo que hay que recomponer.

Y la que cree ser dueña

de ese pequeño reinado

coge la pluma y redacta,

¡siete cartas ya ha mandado!

No le interesan los canes,

ni los gatos, ni otros peludos;

parece que sólo pretende

joder al voluntariado.

Y el caos se apodera de todo,

Los perros se desesperan,

Se exasperan los funcionarios,

Ya no quieren volver a jugar.

El CAAC está descoordinado

¿quién lo re-coordinará?

El coordinador que lo re-coordine

buen coordinador será.

Luisma

... que 365 días no son nada ( y IV)

"Decíamos ayer..."
Un año intentando arrojar algo de luz sobre la situación en el CAAC da para mucho, como por ejemplo llevarse unas cuantas sorpresas (buenas y malas). Las mejoras que se hayan conseguido, y las que deberán conseguirse en el futuro en la perrera de Barcelona son y serán fruto del trabajo y la insistencia desde los más diversos frentes. A lo largo de todo este tiempo se han conseguido sumar apoyos muy valiosos y también ha habido que esquivar unas cuantas puñaladas traperas. Tanto una cosa como la otra han llegado desde los lugares más insospechados.

En la Administración Pública es habitual toparse con grandes muestras de insensibilidad e ignorancia en relación a cuestiones animalistas. Pero como no es un problema solo de esta ciudad o este ayuntamiento en concreto, en ese sentido no ha habido grandes sorpresas. Sin embargo resulta curioso que algunas personas confundan un supuesto activismo mal entendido con engordar su ego y colgarse la medallita de cara a la galería, y no toleran que nadie lleve adelante iniciativas que no estén bajo su control. Ese tipo de mezquindades no nos interesan demasiado, así que tampoco vamos a perder el tiempo explicando batallitas cutres (allá cada cual con su conciencia, el tiempo acaba situando a todos en su sitio).
Preferimos utilizar nuestro tiempo en cosas más productivas y acordarnos de quienes con humildad, honestidad y trabajo intentan mejorar las cosas día tras día. Desde aquí nuestra felicitación y mil gracias por todo. Intentamos seguir su ejemplo (con más o menos acierto): volviendo la vista atrás, está claro que alguna vez hemos metido la pata y de haber sabido lo que sabemos ahora tal vez nos hubiéramos ahorrado algún desliz fruto más de la pasión que del conocimiento. No somos perfectos, pero desde luego aprendemos de nuestros errores. Y sobre todo nunca perdemos de vista la finalidad de de todo esto. Lo hemos repetido una y mil veces, y aún a riesgo de ser pesados (lo somos, sí, y lo seremos si insistir es el camino para conseguir que nos hagan algo de caso) lo seguiremos repitiendo hasta quedarnos sin voz, seguiremos exponiendo, informando y denunciando hasta que en Barcelona se tomen las medidas necesarias para que la ciudad disponga de un centro de acogida para animales de compañía en condiciones óptimas, acorde con el siglo en el que estamos y la ciudad en la que vivimos.
Las actuales obras de reforma que ya han comenzado pueden parecer la culminación de un proceso, y cuando hayan finalizado nos felicitaremos todos, pero en realidad no son más que un pequeño punto de partida sobre el que comenzar a construir una actitud diferente en el trato que reciben los animales en esta ciudad. Queda mucho por hacer.

Va por vosotros, compañeros.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

...que 365 días no son nada (III)

"Decíamos ayer..."

Uno de los principales problemas que nos hemos encontrado durante este último año al intentar analizar por qué el CAAC está como está es la opacidad en la información. Empezando por el presupuesto anual, que en 2009 fue de unos 1,2 millones de € y al parecer en 2010 es de 972.100 € (según el diario EL PAÍS). En qué y cómo se gasta ese dinero sigue siendo uno de los grandes misterios por resolver, ya que ni las instalaciones ni las condiciones en que se encuentran los animales parecen justificar esa cifra. Si de un año para otro se han eliminado unos 228.000 €, queremos creer que no se recortará en cuidados o "calidad" (es un decir) de la atención a los animales.

Se nos ocurren varias explicaciones: una, tal vez algo fantasiosa, que esa variación corresponda a algún tipo de rebaja o congelación salarial. En ese caso cabría preguntarse qué cantidad del presupuesto llega realmente al CAAC, y cuánto se pierde en el camino que pasa por Plaça Lesseps en sueldos o gastos innecesarios...
Otra, y ya puestos a formular teorías descabelladas y difícilmente demostrables: resulta curioso que la cantidad del presupuesto recortada de un año para otro se parezca tanto al dinero adjudicado a la empresa NOVAPOX s.l. para llevar a cabo las "obras de conservación y mantenimiento del centro CAAC", 223.802,08 €.

Sería curioso que lo que se anuncia a bombo y platillo como gran esfuerzo e inversión por un lado, en realidad se estuviera recortando por otro. ¿Casualidad? ¿Mera coincidencia? ¿Ganas de buscarle tres pies al gato? Tal vez, pero "si non é vero, é ben trovato"...
De todas maneras, el recorte salarial no parece una teoría demasiado creíble. En el artículo de EL PAIS del 1 de agosto al que ya hemos hecho referencia en varias ocasiones, en un momento dado el responsable del Programa del Voluntariado manifiesta, al parecer sin ruborizarse ni nada, que no sabe cuánto dinero es destinado al supuesto "programa" que él mismo (en teoría) gestiona. Pues bien, como nos entristece que viva en la ignorancia y nos gusta ser un servicio público, nosotros amablemente se lo aclaramos. Si el año pasado la cantidad asignada a la empresa TASCA SERVEIS D'ANIMACIÓ S.L. para la que trabaja era 26.850 €, este año pasa a ser 38.665,00 €. Curiosa manera de interpretar que estamos en un momento de crisis y recesión. Debe ser que hacer las cosas de manera nefasta tiene premio.
Habrá que esperar a que algún día entre en vigor una Ley para la Transparencia Informativa en las Administraciones Públicas, parece que sólo entonces podremos tener acceso a unos presupuestos de un centro público, pagado con el dinero de todos los ciudadanos. Hasta entonces, o hasta que no haya quien realmente quiera llegar al fondo de la cuestión no tendremos más remedio que seguir haciendo cábalas.


Y si en el plano económico la situacion es confusa, resulta difícil encontrar una palabra para definir la gestión. El CAAC está sin director desde enero de 2010, y el centro está en tierra de nadie con la ASPB tirando balones fuera y con Medi Ambient pagando unas obras pero sin poder asumir la dirección del centro. Lo peor de todo es que incluso por parte de algunos responsables municipales se contempla con bastante tranquilidad el hecho de que esta situación pueda perfectamente mantenerse hasta que no se haga un nuevo centro en Montjuïc, que entonces sí, sería plenamente gestionado por Medi Ambient. Pero claro, estamos hablando de 3-4 años más así... ¿Va en serio?

lunes, 20 de septiembre de 2010

... que 365 días no son nada (II).

"Decíamos ayer..."

Es de sobras conocido que las instalaciones del actual CAAC de Barcelona se crearon a mediados de los 70 como "matadero" de perros y gatos. En 2003 se dejaron de sacrificar animales, pero a continuación no se pusieron los medios necesarios para que el cambio de rumbo fuese completo, ni renovando las instalaciones, ni la actitud del personal, ni la de los responsables.

Durante este último año se han escrito bastantes artículos en relación a la perrera de Barcelona, tanto la actual como la futura. Nos detendremos en el párrafo final de un artículo aparecido en EL PAIS el 1 de agosto que resulta bastante clarificador respecto a ciertas mentalidades y actitudes todavía vigentes (las negritas son nuestras):

..."La nueva perrera de Montjuïc estará gestionada por la concejalía de Medio Ambiente, con la quinta teniente de alcalde Imma Mayol, al frente. Pero a la espera de su inauguración, el CAAC continua dependiendo de la Agencia de Salud Pública. Este organismo, participado por el Ayuntamiento y la Generalitat, asegura que si los perros no salen de las jaulas "el funcionamiento de la perrera no se ve trastocado". Pero el paseo favorece la socialización y mejora el estado de los animales."

Se puede decir más alto, pero no más claro. Para la ASPB si los perros no salieran nunca de sus jaulas, no pasaría nada. Menos trabajo y menos problemas, y si se pudiera volver a sacrificarlos, mejor que mejor, por aquello de "muerto el perro muerta la rabia". Quieren perros encerrados en jaulas 24 h al día, que no se muevan, que no hagan ruido, que no molesten. Resulta poco probable intentar un entendimiento con quienes viven anclados en una mentalidad de hace 40 años. Pero no es en realidad que los perros salgan de sus jaulas 20 miserables minutos al día lo que más molesta, sino quienes los sacan a pasear.

El voluntariado del CAAC no debería ser protagonista de nada. En condiciones normales sería valorado, apoyado y apreciado por la labor desinteresada que realiza, día tras día. No sucede así. Resulta un fenómeno inexplicable, pero se percibe como un ente extraño, ajeno a la perrera, casi como una amenaza. El año pasado ya se reclamaban algunas mejoras desde este blog para que las personas voluntarias pudieran desarrollar su labor de manera más efectiva:

- Transporte público que permita que los ciudadanos de Barcelona accedan al CAAC. Mucho hablar de "movilidad sostenible" pero la única manera factible de acceder a la perrera municipal es con coche particular o taxi.
- Horarios más razonables, el cierre de 14 a 15 h no tiene demasiado sentido, durante esa hora hay trabajadores en el centro. En verano podrían ampliarse los horarios de paseo.
- Sigue sin haber un coordinador de voluntarios, una persona que organice y distribuya las tareas, que conozca a los voluntarios y a los animales, que asigne y controle los paseos... El sistema actual es "apáñate como puedas". La situación se ve agravada actualmente ya que los animales del CAAC están distribuidos en 4 centros diferentes (CAAC de Collserola, HelpGuau en Argentona, Cal Txiky en Callella y Mas Codinachs en Vic). Son los propios voluntarios quienes tienen que organizarse y ponerse de acuerdo para saber quién va a cada sitio. Si a eso unimos que el número de voluntarios no solo no ha aumentado sino que incluso va disminuyendo y algunas personas valiosas acaban tirando la toalla desanimadas por la mala situación, no hay nadie que realmente pueda dedicar tiempo de calidad a pasear y socializar a los perros que llegan.
- Un etólogo que realmente pueda valorar a cada animal.
- Disponer de un lugar en el que cambiarse de ropa...
En ninguno de esos puntos parece haberse avanzado demasiado: habrá que seguir insistiendo.

Que se hagan obras de mejora está bien, es algo completamente necesario. Pero muchas otras cosas deben cambiar en la perrera de Barcelona para llegar a merecer realmente el nombre de "centro de acogida".

... continuará

... que 365 días no son nada (I).

"Decíamos ayer..."

Andamos de aniversario por informeCAAC. Constatamos, que no celebramos, que hace ya más de un año empezamos a poner por escrito lo que era vox pópuli desde hacía mucho: que Barcelona tiene una política de atención con los animales muy deficiente, siendo clarísimo exponente de ello la vergonzosa perrera municipal de Collserola gestionada por la ASPB. No celebramos nada, el hecho de que este blog siga existiendo es una mala noticia: significa que siguen sin hacerse las cosas bien.

En este último año han pasado bastantes cosas, buenas y malas. Este blog se creó a raíz de la coincidencia de dos hechos significativos. Un 16 de septiembre de 2009 aparecía Imma Mayol radiante y ufana en "Els Matins de TV3" y en entrevista con Josep Cuní anunciaba a bombo y platillo que se había llegado a un acuerdo "político" sobre la ubicación de la nueva perrera (perdón, para ser políticamente correctos hay que decir "centro de acogida", o todavía mejor "parque de acogida" que suena más lúdico-festivo).

Ese mismo día la realidad nos golpeaba en la cara: apareció muerto en su jaula del CAAC un perro que todos conocían como "Jordi"(alias "el bueno" por su infinita bondad y dulzura, este blog nació en su honor). El contraste entre bonitas promesas y dura realidad no podía ser más explícito y contundente. Cuando a un animal le llega la hora, le llega, es ley de vida y hay que hacerse a la idea (en este último año hemos visto morir a bastantes), pero es evidente que con otras instalaciones, con una mejor atención y sobre todo con otra manera de gestionar las cosas y otra mentalidad probablemente muchos de los que han muerto podrían haberse salvado, vivido más tiempo o por lo menos en mejores condiciones.
Un caso que levantó cierto revuelo durante un tiempo fue el de la muerte en condiciones muy poco claras del perro "Zeus". Desgraciadamente no es un caso único ni aislado, existieron otros casos Zeus en el pasado, la diferencia es que no se denunciaron públicamente. Queremos creer que casos así no volverán a repetirse, pero tampoco pondremos la mano en el fuego... Lo que sí parece claro es que no se depurarán responsabilidades. Quienes tomaron la decisión siguen en su sitio. La vida sigue.
Hace un año la realización de unas obras de mejora no parecía ni contemplarse, de hecho desde la Agencia de Salud Pública el argumento era "no son necesarias, el centro está en buenas condiciones" y para ello se escudaban en argumentos tan surrealistas como un "informe" de la revista Eroski Consumer en que se valoraba al CAAC con un "muy bien". Incluso por parte de la ASPB se enviaron cartas de advertencia avisando de "incumplimientos del acuerdo del voluntariado", "futuros expedientes" y "medidas disciplinarias" a aquellas personas que haciendo uso de su derecho a la libertad de expresión acudieron a los medios a denunciar las condiciones en que se encontraba el centro. ¿Cómo se entiende? Si el centro estaba tan bien, ¿cómo es que un año después hay que gastarse 700.000 € en arreglarlo? ¿Tendrá algo que ver que durante todo este año se ha seguido presionando y denunciando públicamente desde diferentes frentes, y que las elecciones municipales están a la vuelta de la esquina? El año pasado el CAAC tenía una escalera oxidada con escalones rotos y unas jaulas que se caían a trozos, parece que este martes (al menos en teoría) empezarán la obras de reforma. Algo es algo. Que cada cual saque sus propias conclusiones.

Seguimos sin etólogo, y a pesar de que se hayan cambiado los carteles que habían en Collserola que todavía identificaban al CAAC como centro de zoonosis (hecho también denunciado en este blog) la mentalidad sigue siendo la de almacenar los perros en sus jaulas para que den el menor trabajo posible, y si puede ser sacárselos de encima lo más rápido posible, aunque los adoptantes no ofrezcan unas mínimas garantías. Parece que hay que engordar las cifras de adopciones para que la cosa tenga mejor aspecto, pero por desgracia en las estadísticas nunca se hace un seguimiento de las devoluciones. No tenemos cifras oficiales, pero es habitual volver a ver caras conocidas en las jaulas al poco tiempo de haber sido adoptados.

Adoptar en el CAAC sale barato, pero por desgracia en este país
abandonar o maltratar parece que sale todavía más barato.


... continuará