Que los cierres se rompan y se caigan, que haya que aguantar las puertas con correas o collares atados para que no se abran, que los pomos de la puerta del patio o de la puerta de entrada a la zona de jaulas estén rotos hace más de 15 días (con los problemas que eso supone a la hora de abrirlas especialmente si se llevan perros) y no se arregle nada, pues casi se podrían considerar "anécdotas graciosas" típicas del CAAC de Barcelona si lo comparamos con otros aspectos que afectan directamente a las condiciones de vida y la salud de los animales del CAAC. Veamos por ejemplo en qué condiciones tienen que (mal)vivir los perros en algunas jaulas:

acaban "pudriéndose", literalmente

se acerca más a la realidad...




pequeña y encharcada, ¿verdad?


Pero curiosamente, el entusiasmo con que se despilfarra el líquido elemento mojando pasillos, rampas y suelos de las jaulas se convierte en ahorro cuidadoso a la hora de renovar el agua de los "bebederos". Si se renovara con frecuencia (y se limpiaran los cubos de vez en cuando), no presentaría este aspecto de agua verdosa y estancada.
Continuará...
Continuará...